Sacyr ha comunicado la suspensión temporal, con efectos desde este lunes, del contrato de liquidez que mantenía con Alantra para facilitar la adquisición de acciones propias en el mercado. Este acuerdo, firmado el pasado 2 de diciembre, habilitaba la compra en bloques de hasta 9.927.793 acciones de autocartera, dentro de la estrategia de retribución en títulos de la compañía.
Según la información remitida al supervisor bursátil, la decisión de suspender el contrato de liquidez está directamente vinculada al vencimiento de distintos instrumentos derivados tipo forward suscritos con una entidad financiera. En ese contexto, la sociedad ha optado por la entrega física de las acciones en lugar de una liquidación puramente financiera, lo que hace innecesario, por ahora, seguir ejecutando el acuerdo de liquidez con Alantra en los términos inicialmente previstos.
El contrato de liquidez permitía a Sacyr ganar flexibilidad para adquirir paquetes significativos de autocartera, optimizando precios y volúmenes mediante compras en bloques coordinadas con Alantra.
La suspensión se plantea como una medida temporal, ligada a la forma en que se materializa la entrega de las acciones derivadas de esos forwards. La compañía mantiene, en cualquier caso, margen para seguir utilizando la autocartera como herramienta de gestión financiera y de retribución al equipo directivo.
Las cerca de 9,9 millones de acciones que se obtendrán a través de la liquidación de los derivados se destinarán a atender los planes de retribución variable en acciones aprobados por Sacyr. Estos programas contemplan la entrega de títulos al presidente ejecutivo, Manuel Manrique; al consejero delegado, Pedro Sigüenza; y al resto de directivos y empleados incluidos en estos esquemas de incentivo.
Este tipo de planes busca alinear la remuneración del equipo gestor con la evolución del valor en bolsa, trasladando una parte relevante de la compensación al desempeño de la acción en el medio y largo plazo. Al utilizar acciones procedentes de autocartera, la compañía puede articular estos planes sin recurrir a ampliaciones de capital adicionales.
La utilización de autocartera para remunerar en títulos refuerza el vínculo entre la creación de valor para el accionista y la compensación del equipo directivo, sin diluir de forma significativa a los actuales inversores.
Desde la óptica del mercado, la comunicación combina dos mensajes: por un lado, la gestión activa de instrumentos derivados y de la autocartera; por otro, la continuidad de una política de retribución variable apoyada en acciones. La suspensión del contrato de liquidez se interpreta más como un ajuste técnico ligado a los forwards que como un cambio de fondo en la estrategia corporativa.
En un contexto en el que las compañías cotizadas están reforzando los mecanismos de incentivos a largo plazo, movimientos como este ponen el foco en la calidad y el diseño de los planes de retribución, así como en su impacto sobre la estructura accionarial y la liquidez del valor.
La clave, de cara al inversor, será cómo se combina este uso de autocartera con otras políticas de remuneración al accionista, como dividendos o eventuales programas de recompra adicionales.