La revolución en Repsol sigue con paso firme. La petrolera tiene encima del tapete la venta de una parte de su filial de energías renovables y también de la de clientes. La OPV de la primera está casi asegurada para el próximo año, y la de la segunda es una opción para maximizar su valoración.
Sería un estreno gigante, con una valoración mínima de 10.000 millones de euros, la mayor capitalización para una empresa que sale a Bolsa en décadas. Todo depende de quién pague mejor: fondos de infraestructuras y de pensiones en una operación privada, o los fondos de inversión, hedge funds e incluso inversores minoristas en un estreno en Bolsa. (Cinco Días)