Redeia ha presentado unos resultados del primer trimestre en línea con las estimaciones del mercado, confirmando el perfil defensivo y regulado del grupo. Bankinter mantiene su recomendación de Comprar, con un precio objetivo de 17,50 euros, frente a un cierre de 14,92 euros.
Las principales cifras no ofrecen grandes sorpresas. El EBITDA alcanzó los 339 millones de euros, con un crecimiento del 5,8% y ligeramente por encima de los 329 millones esperados. El beneficio neto se situó en 140 millones, prácticamente en línea con el consenso, mientras que el FFO aumentó un 18%, hasta 298 millones de euros.
El principal punto positivo del trimestre fue la mayor contribución de la actividad regulada de transporte de electricidad, cuyo EBITDA creció un 12%. Esta división se beneficia de una mayor base de activos regulados y de la mejora del retorno financiero para el nuevo periodo regulatorio 2026-2031, que pasa al 6,58% frente al 5,58% anterior.
La relevancia de esta actividad es clave para entender el atractivo de Redeia. El transporte eléctrico representa alrededor del 80% del EBITDA del grupo, lo que aporta una elevada visibilidad a los ingresos y reduce la exposición a ciclos económicos más volátiles.
Redeia no es una historia de crecimiento explosivo, sino de estabilidad, regulación favorable y dividendo. Su principal valor está en la previsibilidad del negocio.
En el lado negativo, Bankinter destaca la menor contribución del negocio internacional, cuyo resultado cae un 20% afectado por tipos de cambio desfavorables. También retrocede el negocio de fibra óptica, con una caída del 10%, penalizado por la renegociación de contratos.
Estos factores moderan la mejora del conjunto del grupo. Aunque el EBITDA avanza cerca de un 6%, el beneficio neto solo aumenta alrededor de un 2%, debido al mayor gasto financiero derivado del incremento de la deuda neta tras las inversiones realizadas en la red y al aumento de la depreciación.
La deuda neta se situó en 5.569 millones de euros, frente a los 5.474 millones registrados en diciembre de 2025. El incremento responde principalmente al esfuerzo inversor en la red eléctrica, una partida necesaria para reforzar la infraestructura y acompañar la transición energética.
El aumento de deuda tiene un coste en la cuenta de resultados por la vía del gasto financiero, pero también está vinculado a un negocio regulado con retornos definidos. En este tipo de compañías, el mercado suele aceptar mayores inversiones siempre que se traduzcan en una base regulada más amplia y en retornos adecuados.
El incremento de deuda no es especialmente preocupante si está asociado a inversión regulada con retorno reconocido. La clave será mantener controlado el coste financiero.
El equipo gestor mantiene las guías para el conjunto del año. Redeia espera alcanzar un EBITDA superior a 1.250 millones de euros, frente a los 1.258 millones de 2025, y un beneficio neto por encima de 510 millones, frente a los 506 millones del ejercicio anterior.
La estabilidad de estas previsiones encaja con el perfil del grupo: crecimiento moderado, alta visibilidad y generación de caja suficiente para sostener una política de dividendos atractiva.
Bankinter considera que los resultados son correctos y sin sorpresas, en línea con el carácter defensivo de la compañía. El principal apoyo sigue siendo la actividad regulada de transporte de electricidad, reforzada por la mejora del retorno financiero en el nuevo periodo regulatorio.
La recomendación se mantiene en Comprar, con precio objetivo de 17,50 euros. El atractivo de Redeia reside en la elevada visibilidad de su negocio regulado y en una rentabilidad por dividendo estimada del 5,4%, un argumento relevante para inversores que buscan estabilidad, ingresos recurrentes y menor volatilidad relativa dentro del mercado español.