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Puntos clave
Oracle presentó unos resultados trimestrales mejores de lo esperado y elevó sus previsiones para el ejercicio fiscal 2027, pero la reacción del mercado fue claramente negativa. La acción, que había cerrado en 201,26 dólares con una caída del 2,2%, llegó a retroceder alrededor de un 10% en el mercado fuera de hora.
La lectura de fondo es sencilla: las cifras operativas fueron sólidas, pero el mercado se centró en el fuerte aumento de las inversiones y de la deuda necesarias para financiar el crecimiento del negocio de infraestructuras de centros de datos ligados a la inteligencia artificial.
Oracle publicó una cartera de pedidos de 638.000 millones de dólares, con un crecimiento del 15% interanual. Las ventas alcanzaron los 19.184 millones de dólares, un 21% más, ligeramente por encima de los 19.088 millones esperados por el consenso. El beneficio por acción fue de 2,11 dólares, frente a los 1,97 dólares previstos.
El problema no estuvo en la cuenta de resultados, sino en el balance y en el ritmo inversor. La deuda al cierre del trimestre se situó en 124.295 millones de dólares, claramente por encima de los 100.826 millones esperados. Además, el capex trimestral alcanzó los 16.493 millones, también muy por encima de los 11.154 millones previstos.
El mercado no cuestiona tanto el crecimiento de Oracle como el coste financiero de alcanzarlo. La IA exige inversiones masivas, pero no todas las compañías parten del mismo balance.
Las previsiones ofrecidas por la compañía fueron positivas. Para el próximo trimestre, Oracle espera un crecimiento de ingresos de entre el 27% y el 29%, frente al 27,5% estimado por el mercado. También anticipa un beneficio por acción de entre 1,72 y 1,76 dólares, ligeramente por encima de los 1,71 dólares esperados.
De cara al ejercicio fiscal 2027, que va de junio de 2026 a mayo de 2027, la compañía mantiene una previsión de ingresos de 90.000 millones de dólares, por encima de los 88.906 millones esperados. También eleva su previsión de BPA hasta 8,05 dólares, lo que implica un crecimiento del 18% y se sitúa en línea con el consenso.
Sin embargo, la parte más delicada está en las inversiones. Oracle ha elevado su previsión de capex para 2027 hasta 95.000 millones de dólares, frente a los 67.000 millones esperados por el consenso. Además, planea captar otros 40.000 millones entre deuda y capital, duplicando la cifra de 20.000 millones que había anunciado anteriormente.
Oracle sigue siendo una de las compañías claramente expuestas al crecimiento de la inteligencia artificial, especialmente por la demanda de capacidad de computación y centros de datos. Pero esa exposición tiene una contrapartida: exige una inversión de capital muy elevada y un aumento significativo del endeudamiento.
Esto explica la reacción negativa del mercado. En un entorno en el que los inversores empiezan a exigir más disciplina financiera a las compañías vinculadas a la IA, no basta con crecer. También es necesario demostrar que ese crecimiento se traduce en flujo de caja libre sostenible y en una estructura financiera manejable.
La clave para invertir en IA no es solo identificar quién participa en el ciclo, sino quién puede financiarlo sin tensionar en exceso su balance.
Los resultados de Oracle son positivos en términos de crecimiento, pedidos y guías, pero dejan una duda importante: el ritmo de inversión necesario para sostener la expansión en IA puede presionar la rentabilidad futura y elevar el riesgo financiero.
Por eso, dentro del segmento de inteligencia artificial, seguimos prefiriendo compañías con alta generación de caja libre, balances sólidos y capacidad para absorber inversiones masivas sin depender de forma excesiva del mercado de deuda o de nuevas emisiones de capital.
En ese grupo encajan mejor nombres como Nvidia, ASML, Microsoft, Amazon, Meta o Alphabet. Oracle participa en una de las grandes tendencias estructurales del mercado, pero, por ahora, no ofrece el mismo equilibrio entre crecimiento, caja y fortaleza financiera.