Bankinter
El gobierno italiano, encabezado por Giorgia Meloni, está valorando un plan para reducir el precio de la electricidad que podría tener implicaciones relevantes para el sector eléctrico europeo. La idea central es modificar el funcionamiento del mercado mayorista para eliminar de la factura el impacto del coste del CO₂, manteniendo compensadas a las centrales afectadas mediante ayudas directas y medidas fiscales.
En el sistema marginalista, el coste marginal de la generación de los ciclos combinados de gas suele marcar el precio del pool muchos días del año. Ese coste tiene dos componentes principales:
La propuesta de Meloni pasaría por neutralizar la componente de CO₂ en el precio que fija el pool. Es decir, el precio final se formaría sin incluir el coste del CO₂ en el ciclo combinado, y las empresas con ciclos combinados serían compensadas por esta eliminación mediante subvenciones directas o ventajas fiscales.
El resultado práctico sería un precio del pool más bajo, pero con un cambio relevante en cómo se reparten los costes y beneficios dentro del sector eléctrico.
Según el análisis de Bankinter, con precios actuales aproximados de gas a 33 €/MWh y CO₂ a 72 €/t, el coste marginal de una central de ciclo combinado sería de unos 42 €/MWh:
Bajo el “escenario Meloni”, al eliminar la componente del CO₂, el coste del ciclo combinado bajaría de 42 €/MWh a solo 18,2 €/MWh, reduciendo de forma significativa el precio del pool.
En un escenario con gas a 40 €/MWh y el mismo precio del CO₂, el coste marginal pasaría de 46 €/MWh a 22 €/MWh si se neutraliza el impacto del CO₂. En todos los casos, el efecto es el mismo: el pool baja y los generadores pierden parte del “upside” que aporta el CO₂.
Para Bankinter, se trata de malas noticias para el sector eléctrico en caso de que el plan se apruebe, sobre todo si se extendiera a nivel comunitario. Aunque hoy es solo una propuesta, el mensaje regulatorio es claro: se abre la puerta a limitar la traslación automática del CO₂ al precio final de la electricidad.
El impacto sería desigual según el modelo de negocio de cada compañía:
Las renovables más expuestas al pool serían las grandes perdedoras potenciales: verían recortado el “precio sombra” del CO₂ sin poder compensarlo por la vía de ayudas directas, reservadas sobre todo a los ciclos combinados.
Aunque por ahora es solo una propuesta en Italia y no hay acuerdo a nivel comunitario, el mensaje de fondo es relevante: crece el riesgo regulatorio sobre cómo se remunera la generación en un contexto de transición energética. Cualquier avance en esta línea podría presionar las valoraciones de las utilities más expuestas al pool, especialmente renovables puras.
De cara a la construcción de carteras, esto refuerza la idea de primar modelos más diversificados (redes, PPAs, comercialización) frente a perfiles excesivamente dependientes del pool y de la traslación del CO₂ al precio. A corto plazo, el simple debate regulatorio puede aumentar la volatilidad del sector, incluso sin cambios normativos inmediatos.