Maersk alerta de un golpe de 500 millones al mes por la guerra con Irán

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Capitalbolsa | 07 may, 2026 16:40
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Puntos clave
  • Maersk advierte de que la guerra entre EE.UU. e Irán añade una nueva capa de incertidumbre al comercio global.
  • El encarecimiento del petróleo supone unos 500 millones de dólares adicionales al mes para la compañía.
  • La naviera alerta de posibles subidas de precios para clientes y de un riesgo de menor demanda en la segunda mitad del año.

La guerra entre Estados Unidos e Irán empieza a trasladarse con fuerza al comercio global. Según Chloe Taylor, de CNBC, el consejero delegado de Maersk, Vincent Clerc, ha advertido de que el impacto del conflicto podría agravarse durante los próximos meses, especialmente si los precios del petróleo se mantienen en niveles elevados.

Clerc explicó que Maersk afronta una presión de costes muy intensa por el encarecimiento de la energía. La compañía estima que, con el crudo en torno a los 100 dólares por barril, el impacto adicional asciende a unos 500 millones de dólares al mes. Un coste de esa magnitud, señaló, no puede ser absorbido íntegramente por la empresa y tendrá que trasladarse parcialmente a los clientes.

Un nuevo aviso para el comercio mundial

El directivo de Maersk calificó la guerra como una nueva llamada de atención para las cadenas de suministro globales. La industria del transporte marítimo es altamente intensiva en energía, por lo que cualquier subida persistente del petróleo tiene un efecto directo sobre sus costes operativos.

La incertidumbre en torno al Estrecho de Ormuz mantiene la presión sobre el sector. Aunque el Brent retrocedía hasta la zona de los 93 dólares ante las esperanzas de un acuerdo de paz entre Washington y Teherán, la compañía advierte de que la situación sigue siendo frágil y de que los riesgos permanecen claramente sesgados a la baja.

El problema para el mercado no es solo el precio actual del crudo, sino cuánto tiempo permanecerá elevado. Cada mes adicional con energía cara erosiona márgenes, encarece el transporte y termina llegando al consumidor.

Riesgo de subidas de precios y destrucción de demanda

Maersk reconoce que puede aplicar medidas de eficiencia y reducción de costes, pero insiste en que el aumento es demasiado elevado como para asumirlo en solitario. Por eso, parte de la presión acabará trasladándose a sus clientes, con el riesgo de que esos mayores costes lleguen finalmente al consumidor final.

Clerc planteó una pregunta clave para los próximos trimestres: si estos costes terminan filtrándose al consumidor, podría producirse una destrucción de demanda. En ese escenario, el menor consumo afectaría a toda la cadena de suministro y modificaría de forma significativa el impacto de la crisis sobre el transporte marítimo global.

Resultados en línea, pero con presión en márgenes

Maersk publicó un EBITDA subyacente de 1.750 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, en línea con las expectativas del mercado, aunque un 35% inferior al registrado un año antes. Los ingresos descendieron un 2,6% interanual, hasta 13.000 millones de dólares, aunque superaron las previsiones de 12.500 millones.

La presión se concentró especialmente en la división Ocean, afectada por menores tarifas de transporte y mayores costes derivados del incremento de volúmenes. Tras la publicación, las acciones de la compañía llegaron a caer cerca de un 2,9%.

Una semana después del inicio del conflicto con Irán, Maersk suspendió dos rutas clave que conectaban Oriente Medio con Asia y Europa, alegando la necesidad de proteger a sus trabajadores y buques.

Guías sin cambios, pero con riesgos a la baja

Pese al entorno más complejo, Maersk mantuvo sin cambios sus previsiones para el conjunto del año. La compañía espera que el EBITDA subyacente crezca entre el 4,5% y el 7% en 2026.

El escenario central contempla distintas hipótesis sobre la reapertura del Mar Rojo y del Estrecho de Ormuz, así como la sobrecapacidad del sector derivada de la entrega de nuevos buques. Si el petróleo se mantiene entre 90 y 100 dólares y el conflicto se resuelve pronto, Maersk aún espera que la demanda global de contenedores crezca entre el 2% y el 4%.

La guía no cambia, pero el mensaje es menos cómodo: Maersk mantiene sus objetivos porque asume una normalización razonable, no porque el conflicto sea irrelevante para su negocio.

Las cadenas de suministro vuelven al centro del riesgo

La compañía advierte de que la geopolítica se ha convertido en la fuerza dominante para el comercio y la logística global. A los aranceles sobre importaciones estadounidenses se suma ahora el conflicto con Irán, que obliga a las empresas a replantear la resiliencia de sus cadenas de suministro.

Maersk considera que las interrupciones energéticas y marítimas en Ormuz están reconfigurando rápidamente el comercio global. La conclusión es clara: las empresas tendrán que desplegar nuevas herramientas y estrategias para reducir su exposición a futuras disrupciones.

En resumen, Maersk mantiene sus previsiones, pero lanza una advertencia relevante: si el petróleo sigue caro y Ormuz permanece bloqueado o casi paralizado, los costes acabarán llegando a clientes y consumidores. El riesgo para los próximos meses no es solo logístico, sino también inflacionista y de demanda.

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