Lo que estamos observando: si las empresas, especialmente las grandes tecnológicas "hiperescaladoras" como Amazon, Microsoft y Google, seguirán invirtiendo fuertemente en infraestructura de IA. Este gasto forma parte de un ciclo más amplio de inversión de capital que ha impulsado el auge de la IA.
Hasta ahora, es probable que estas empresas mantengan o incluso aumenten la inversión, especialmente a medida que las primeras señales muestran que la IA está comenzando a impulsar las ganancias.
Un aspecto clave de la política proviene de la nueva reforma fiscal en EE. UU., que incluye incentivos fiscales para empresas destinados a animar a las empresas a adelantar sus gastos a 2025, lo que ayudará a compensar el coste de los nuevos aranceles.
Históricamente, las exenciones fiscales como la deducción completa (donde las empresas pueden deducir inmediatamente el coste de las inversiones) han beneficiado a las empresas industriales, y creemos que también podrían beneficiar a las empresas de software en esta ocasión, especialmente a las que desarrollan o venden herramientas de IA.