Europa Press
Iberdrola ha dado un nuevo paso estratégico en Brasil al completar la oferta pública de adquisición sobre su filial Neoenergia, una operación que le permitirá elevar su participación hasta el 98% del capital. El movimiento consolida la apuesta del grupo presidido por Ignacio Sánchez Galán por uno de sus mercados más relevantes y refuerza su exposición a un negocio regulado y estable como es el de las redes.
La compañía adquirirá un 14,2% adicional de Neoenergia tras la subasta de la OPA, en una transacción que implicará un desembolso de 5.826 millones de reales brasileños, equivalentes a unos 980 millones de euros. El precio ofrecido ha sido de 33,77 reales por acción.
La operación no solo permite a Iberdrola reforzar su posición, sino que deja abierta la puerta a alcanzar el 100% del capital antes de que finalice el segundo trimestre de 2026. Eso podría producirse mediante el eventual ejercicio del derecho de exclusión por parte de la compañía brasileña, lo que supondría la salida definitiva de Neoenergia del mercado.
El precio de la oferta equivale al pagado por Iberdrola el pasado octubre en la adquisición de la participación de PREVI, ajustado por la tasa oficial de tipos de Brasil y minorado por el dividendo extraordinario declarado por Neoenergia a finales de 2025. Es decir, la operación mantiene una lógica financiera coherente con los movimientos previos del grupo en esta filial.
Desde el punto de vista industrial, el encaje es evidente. Neoenergia concentra buena parte de su valor en el negocio de distribución eléctrica, que representa alrededor del 90% de su actividad. Para Iberdrola, esta área es especialmente atractiva por su perfil regulado, su recurrencia y su capacidad para sostener crecimiento con menor volatilidad que otros segmentos energéticos.
Además, Neoenergia suministra electricidad a cerca de 40 millones de brasileños a través de cinco distribuidoras y se ha convertido en el primer grupo de distribución de Brasil por número de clientes. La compañía está presente en 18 estados y el Distrito Federal, cuenta con más de 725.000 kilómetros de líneas de distribución, unos 8.000 kilómetros de líneas de transporte y dispone de 3.600 MW de generación renovable, principalmente hidroeléctrica.
La energética considera que la operación se ha realizado a múltiplos atractivos y que tendrá un impacto positivo en resultados desde el primer año. Ese punto es importante porque no se trata solo de reforzar presencia geográfica, sino también de capturar más beneficio en una filial donde Iberdrola ya tenía una posición muy relevante.
El mensaje de fondo es que la compañía sigue ejecutando una política muy selectiva de asignación de capital: vende activos no estratégicos en algunos mercados y, al mismo tiempo, profundiza en geografías y negocios donde ve mayor visibilidad, escala y retorno a largo plazo.
Esta transacción se suma a otras operaciones acometidas por Iberdrola en lo que va de año, entre ellas adquisiciones y desinversiones en mercados como Australia, Francia, España y Hungría, así como la incorporación de nueva capacidad solar a su alianza con Norges. El patrón es reconocible: simplificar cartera, concentrar recursos y elevar la calidad del crecimiento.
En ese contexto, Brasil emerge como una plaza prioritaria dentro del mapa del grupo. Y Neoenergia, por tamaño, posición competitiva y peso regulado, encaja perfectamente en esa estrategia.