Bank of America ha reforzado su visión positiva sobre Airbus tras las cifras de entregas de junio y la mejora progresiva del ritmo de producción. Según informó Europa Press, la entidad ha elevado entre un 1% y un 3% sus previsiones de beneficio por acción para el periodo 2026-2028 y mantiene su recomendación de comprar sobre el fabricante europeo.
El ajuste al alza responde principalmente al buen comportamiento operativo de la compañía. Airbus entregó 89 aviones en junio, ocho más que en el mismo mes del año anterior, una cifra que superó las expectativas del mercado y que confirma una mejora en la ejecución industrial.
La solidez de la familia A320 permite a BofA elevar su previsión de entregas anuales hasta 870 aeronaves. Esta cifra es clave porque el mercado llevaba meses vigilando la capacidad de Airbus para acelerar producción en un entorno todavía marcado por restricciones en motores, cadena de suministro y costes industriales.
En la primera mitad del año, Airbus entregó 351 aviones, un 15% más que los 306 del mismo periodo de 2025. Por modelos, destacan 167 unidades A321neo, 102 A320neo, 43 A220-300, 26 A350 y 10 A330, además de entregas menores en A319neo y A220-100.
BofA estima ahora un Ebit comercial próximo a 2.000 millones de euros para el segundo trimestre de 2026. La entidad considera que los vientos en contra por divisas, Spirit y gastos de I+D se verán parcialmente compensados por la mejora de cadencia en el A350.
La revisión de BofA llega en un momento en el que Airbus también ha actualizado sus perspectivas de mercado a largo plazo. La compañía calcula que serán necesarias 42.060 aeronaves en los próximos 20 años, de las cuales 19.820 se destinarán a reemplazar aviones antiguos y 22.240 a cubrir el crecimiento de la demanda.
Airbus espera que el tráfico de pasajeros crezca un 3,9% anual durante las próximas dos décadas, apoyado en el crecimiento del PIB mundial, el aumento de la población urbana y la expansión de las clases medias. Para 2045, la compañía prevé que el tráfico aéreo supere los 10.000 millones de pasajeros al año.
La mejora de estimaciones de BofA es relevante porque llega después de un primer trimestre débil, en el que Airbus registró una caída del 26% del beneficio, hasta 586 millones de euros. El mercado necesita comprobar que ese bache responde a factores transitorios y no a un deterioro estructural de la rentabilidad.
El próximo catalizador será la presentación de resultados del primer semestre, prevista para el 29 de julio. Ahí el foco estará en tres variables: margen comercial, ritmo de entregas y comentarios sobre motores Pratt & Whitney, una de las restricciones que todavía condiciona la producción.
En conjunto, la lectura es positiva. Airbus mantiene una cartera respaldada por demanda estructural, mejora su ritmo de entregas y recibe una revisión al alza de beneficios por parte de BofA. El reto sigue estando en la ejecución industrial, pero las cifras de junio apuntan en la dirección correcta.