Alibaba ha elevado el tono de su enfrentamiento con Washington. Según Europa Press, el gigante tecnológico chino ha presentado una demanda contra el Departamento de Defensa de Estados Unidos, su secretario Pete Hegseth y otros funcionarios, después de haber sido incluida a comienzos de junio en la lista de “empresas militares chinas”.
La compañía solicita al tribunal que anule esa designación, al considerar que es arbitraria, carece de fundamento suficiente y excede la autoridad legal del Pentágono.
La demanda ha sido presentada ante el Tribunal del Distrito Norte de California, división de San José. Alibaba rechaza que pueda ser considerada una compañía vinculada al aparato militar chino y defiende que su actividad se centra en comercio electrónico, logística y tecnología empresarial.
La empresa argumenta que su capital está repartido entre una amplia base de accionistas públicos y que, desde principios de 2025, los únicos inversores con una participación de al menos el 5% son tres entidades financieras estadounidenses. También subraya que su consejo de administración es independiente y que ninguno de sus miembros mantiene afiliación militar.
La tesis de Alibaba es clara: ser una gran tecnológica china sujeta a regulación local no equivale, por sí solo, a formar parte del entramado militar del país.
Alibaba sostiene que la decisión del Pentágono ya está teniendo consecuencias comerciales y reputacionales. La compañía afirma que algunos representantes que habían trabajado con ella durante años han comunicado que ya no pueden seguir haciéndolo, lo que reflejaría un impacto inmediato sobre su capacidad de relación institucional y comercial.
La empresa también denuncia que el proceso no fue justo, que el Pentágono no respondió adecuadamente a sus solicitudes de información y que la inclusión en la lista se produjo sin una explicación sustantiva. Por ello, pide que la designación sea declarada ilegal y revocada.
El caso no afecta solo a Alibaba. El Departamento de Defensa también ha señalado como “empresas militares chinas” a otros grandes grupos tecnológicos y de automoción del país, entre ellos Baidu, Tencent, BYD y NIO. La lista 1260H alcanza ya un total de 188 entidades chinas.
Para los inversores, el mensaje es relevante: el riesgo geopolítico sigue siendo uno de los grandes descuentos aplicados a las tecnológicas chinas. Incluso cuando las valoraciones parecen atractivas frente a sus comparables estadounidenses, la presión regulatoria, las restricciones de inversión y el deterioro reputacional pueden limitar la recuperación bursátil.
La noticia es negativa para el sentimiento sobre China tecnológica, aunque el efecto financiero dependerá de si la demanda prospera y de si la designación se traduce en restricciones materiales para clientes, socios o inversores.