Dr. Cyrus de la Rubia, Chief Economist de Hamburg Commercial Bank
“Ir en bicicleta demasiado despacio puede hacer que uno se vuelque. Ese es el riesgo al que se enfrenta la zona euro. Si bien la economía ha estado creciendo desde principios de año, el ritmo es dolorosamente lento.
En agosto, el Índice HCOB PMI Compuesto de Actividad Total se situó en 51.0, apenas por encima de la velocidad de estancamiento. Las tensiones políticas en Francia y España, la incertidumbre en torno al acuerdo comercial entre la UE y EE. UU. y los continuos problemas en el sector automotriz, clave para la economía, no están ayudando.
El lado positivo es el aumento del gasto en defensa en toda Europa y el programa de infraestructuras de Alemania, que ofrecen esperanzas de que la economía pueda seguir avanzando y evitar una caída.
En este momento, el panorama en el sector servicios se asemeja más a una estanflación que a una recuperación. El ritmo de expansión se ha ralentizado aún más, con respecto a un ritmo ya lento, mientras que las presiones de los costes han aumentado y la inflación de los precios de venta ha subido ligeramente.
De hecho, el rendimiento del sector servicios se ha deteriorado en las cuatro principales economías de la zona euro: el crecimiento se ha ralentizado en España e Italia, mientras que Alemania y Francia muestran contracciones leves.
No obstante, todavía no la consideraríamos una tendencia a la baja puesto que hay indicios de estabilización tanto en los nuevos pedidos como en los pedidos pendientes de la zona euro. Aun así, la situación general sigue siendo frágil.
Es probable que el Banco Central Europeo esté analizando los datos de los precios del PMI del sector servicios con sentimientos contradictorios.
Por un lado, el aumento de los costes de los insumos apunta a un incremento de las presiones inflacionistas. Por otro lado, la inflación de los precios de venta apenas se ha movido, lo que sugiere que las empresas de servicios tienen dificultades para repercutir esos mayores costes en su totalidad a los consumidores.
Sin embargo, el aumento de los costes significa que se están acumulando las presiones inflacionistas bajo la superficie. Curiosamente, el lento impulso del sector servicios no ha afectado demasiado al empleo.
De hecho, la dotación de personal aumentó ligeramente en agosto. Italia y España experimentaron una desaceleración en la contratación, mientras que las empresas de servicios alemanas incluso redujeron ligeramente sus plantillas, pero Francia registró un renovado crecimiento del empleo.
En general, esto apunta a una disminución de la productividad laboral en la zona euro, lo cual es preocupante desde el punto de vista de la inflación.
Cuando la productividad disminuye, el coste por unidad de los servicios aumenta, potencialmente contrarrestando la reciente moderación del crecimiento salarial. El BCE sigue de cerca esta dinámica, como se destaca en las actas de su última reunión”.