El informe destaca principalmente cómo Estados Unidos ha estado presionando a Canadá en múltiples frentes para obtener lo que desea de cualquier acuerdo. Y la esencia del informe subraya la idea de que la administración estadounidense considera actualmente que el T-MEC no es inamovible. Es decir, es un acuerdo del que podrían fácilmente desistir y, en su lugar, buscar acuerdos bilaterales separados con Canadá y México.
De ser así, se fracturarán aún más las relaciones económicas y comerciales entre los tres países. Pero, como sabemos, Trump no se atribuirá nada si no está totalmente de acuerdo con la idea. Y está más que dispuesto a causar dolor, sin importar las consecuencias. Es, en realidad, un arma de doble filo.
En este caso, Estados Unidos realmente quiere forzar concesiones comerciales de Canadá. Y si no puede hacerlo, está más que dispuesto a buscar una vía para dejar a Canadá al margen de la negociación de otro acuerdo con México. Eso, por supuesto, dejando el T-MEC en el olvido.
Creo que mucho de esto ya está incorporado en las expectativas del mercado: que no habrá una renovación del T-MEC y que habrá otro proceso prolongado de negociaciones económicas de ida y vuelta.
Sin embargo, el impacto económico real de todo esto sigue siendo algo que debe tenerse en cuenta, especialmente si se aplican más aranceles. Y sabiendo lo mucho que Trump valora sus aranceles, este será sin duda un riesgo clave al que hay que prestar atención.