Se oscurecen las perspectivas de la eurozona

Gary Skedge, responsable de estrategias de liquidez del Reino Unido en Federated Hermes

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Capitalbolsa | 04 jun, 2026 13:38 - Actualizado: 13:30
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Puntos clave
  • Federated Hermes advierte de un deterioro de las perspectivas económicas de la eurozona.
  • El aumento de los precios de la energía amenaza con frenar el crecimiento y mantener la inflación más elevada.
  • El BCE afronta un escenario complicado: más riesgo inflacionista, menor crecimiento y elevada dependencia de la geopolítica.

Gary Skedge, responsable de estrategias de liquidez del Reino Unido en Federated Hermes, advierte de que las perspectivas económicas de la eurozona se están oscureciendo. El conflicto en Oriente Medio y el encarecimiento de la energía vuelven a colocar a Europa en una posición vulnerable, al combinar menor crecimiento con una inflación más persistente.

La economía del bloque apenas creció un 0,1% en el primer trimestre, mientras que la inflación repuntó hasta el 3% en abril, su nivel más alto desde septiembre de 2023. Para Skedge, esta combinación refleja un escenario incómodo para la región: crecimiento débil, presión energética y menor margen de actuación para el Banco Central Europeo.

La Comisión Europea rebaja sus previsiones

A comienzos de año, la Comisión Europea esperaba que el PIB de la Unión Europea creciera un 1,4% en 2026, con una inflación apenas por encima del 2%. Sin embargo, en mayo revisó de forma significativa sus estimaciones: ahora prevé un crecimiento de solo el 1,1% y una inflación del 3,1%.

El cambio no es menor. Supone reconocer que el entorno se ha deteriorado con rapidez y que el shock energético derivado de Oriente Medio puede tener un impacto más duradero de lo previsto. Además, la Comisión también anticipa un aumento de la tasa de desempleo, lo que añade presión sobre el consumo y la confianza empresarial.

La eurozona vuelve a enfrentarse a una ecuación delicada: energía cara, inflación más alta y crecimiento insuficiente para absorber nuevos shocks externos.

El BCE, atrapado entre inflación y crecimiento

En su reunión de abril, el Banco Central Europeo mantuvo sin cambios el tipo de depósito en el 2%. La institución reconoció entonces que los riesgos se habían intensificado en ambas direcciones: más presión al alza sobre la inflación y más riesgos a la baja para el crecimiento.

Desde entonces, los mercados han retrasado sus expectativas de relajación monetaria a corto plazo. El problema para el BCE es que una inflación impulsada por la energía no se combate fácilmente con tipos más altos, pero tampoco puede ignorarse si empieza a trasladarse a salarios, márgenes empresariales o expectativas de precios.

La geopolítica marcará el corto plazo

Según Federated Hermes, la evolución inmediata dependerá en gran medida del frente geopolítico. Si Estados Unidos e Irán avanzan hacia una resolución del conflicto y el estrecho de Ormuz reabre por completo, el repunte de la inflación podría ser temporal. En ese caso, el BCE tendría más margen para mirar más allá del shock energético.

El escenario contrario sería bastante más negativo. Si los precios de la energía se mantienen elevados durante más tiempo, el lastre sobre el crecimiento global se intensificará. Europa, por su elevada dependencia energética y su menor dinamismo estructural, sería una de las regiones más expuestas.

Europa necesita que el shock energético sea transitorio. Si se prolonga, el BCE tendrá menos margen para apoyar la economía y los activos europeos podrían sufrir una nueva revisión de expectativas.

Implicaciones para los mercados

La lectura para los inversores es prudente. Un escenario de energía cara suele penalizar más a las economías importadoras, presiona los márgenes empresariales y limita la capacidad de los bancos centrales para recortar tipos. Esto puede afectar especialmente a sectores cíclicos, consumo discrecional, industriales intensivos en energía y compañías con menor poder de fijación de precios.

En cambio, sectores defensivos, compañías con balances sólidos y negocios capaces de trasladar costes podrían comportarse mejor si la incertidumbre se mantiene. También será clave vigilar el euro, la deuda soberana periférica y la evolución de las expectativas de tipos en la eurozona.

En conjunto, el mensaje de Federated Hermes es claro: la eurozona vuelve a quedar atrapada entre bajo crecimiento e inflación energética. Si la geopolítica mejora, el daño puede ser limitado. Si no, el mercado tendrá que asumir que Europa afronta una segunda mitad de año más complicada de lo previsto.

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