Lale Akoner, Analista de Mercados Globales
La semana pasada, los mercados se mostraron nerviosos, ya que los rendimientos de los bonos del gobierno británico se dispararon a niveles no vistos desde la década de 1990, mientras que los rendimientos de los bonos estadounidenses se dispararon.
La persistente inflación y el aumento de las tensiones comerciales mundiales son los culpables... Los inversores se están alejando de los bonos a largo plazo y optando por inversiones más seguras como los ahorros de alto rendimiento, las acciones que pagan dividendos y las empresas con un flujo de caja sólido, especialmente en sectores resilientes como la salud y la defensa.
La última reestructuración arancelaria de Trump, que aumenta los aranceles sobre los productos chinos hasta un 145%, señala un cambio duradero hacia el proteccionismo. Aunque algunas grandes empresas tecnológicas como Apple y Nvidia se salvaron, gigantes automotrices como Jaguar Land Rover y la pionera de los videojuegos Nintendo no tuvieron tanta suerte.
Las fluctuaciones cambiarias también vuelven a ser el centro de atención. China permitió que el yuan se debilitara para mitigar el impacto arancelario, mientras que en el Reino Unido, la caída de los precios de los bonos impulsó las acciones, ya que los mercados comenzaron a descontar la posibilidad de un recorte de los tipos de interés. Para los inversores, el mensaje es claro: céntrese en la resiliencia, la flexibilidad y los activos que puedan capear la volatilidad.