Los precios de producción en Alemania volvieron a registrar una caída media anual en 2025, acumulando así su segundo año consecutivo en negativo. En concreto, el índice mostró un descenso del 1,2% en el conjunto del año, una cifra que a primera vista refuerza la narrativa de moderación inflacionista, aunque con importantes matices.
El principal factor detrás de esta evolución fue el fuerte abaratamiento de la energía. Los precios energéticos cayeron un 6,2% de media respecto a 2024, arrastrando a la baja el índice general. Dentro de este componente, el gas natural se abarató un 8,3%, la electricidad un 7,5% y los productos petrolíferos un 5,5%.
Si se excluye el componente energético, el panorama cambia de forma notable. En ese escenario, los precios de producción en Alemania habrían aumentado un 1,2% en 2025 frente al año anterior, evidenciando que las presiones de costes siguen presentes en buena parte del tejido productivo.
El desglose por categorías muestra comportamientos dispares. Los bienes intermedios fueron, de media, un 0,3% más baratos que en 2024, mientras que los bienes de capital encarecieron sus precios un 1,9%. Por su parte, los bienes de consumo registraron el mayor incremento, con una subida media del 2,7% en el conjunto del año.
La persistencia de estas presiones subyacentes continúa siendo un problema para el Banco Central Europeo. Aunque la inflación general da señales de moderación, el hecho de que la inflación subyacente se mantenga por encima del umbral del 2% limita el margen del BCE para avanzar en una relajación adicional de la política monetaria.
En este contexto, los datos de precios industriales refuerzan la idea de que el proceso de desinflación en la eurozona es incompleto y muy dependiente de la evolución de la energía, manteniendo al BCE en una posición de cautela de cara a los próximos meses.