BofA Global Research ha cambiado su previsión y ahora espera que la Reserva Federal apruebe un recorte de 25 puntos básicos en la reunión de diciembre. Hasta hace muy poco, el escenario central de la firma era que la Fed mantuviera los tipos sin cambios este mes, pero la falta de mensajes duros por parte de los responsables de política monetaria antes del periodo de silencio ha terminado de inclinar la balanza.
A día de hoy, los mercados monetarios descuentan ya unas probabilidades cercanas al 90% de que la Fed baje los tipos la próxima semana. La ausencia de datos clave como el informe de empleo no agrícola o una nueva lectura del IPC antes de la reunión reduce el riesgo de sorpresas macro que pudieran obligar a la entidad a mantener la pausa.
El giro de BofA refleja un movimiento más amplio del consenso. Varios analistas ven en diciembre la oportunidad para que la Fed ejecute un último ajuste a la baja antes del cambio de año, alineándose con la relajación de la inflación subyacente y con las señales de cierta debilidad en el mercado laboral. El mensaje implícito sería el de una transición desde una política claramente restrictiva hacia un tono algo menos agresivo, aunque sin abandonar el discurso de prudencia.
En este contexto, la bajada de 25 puntos básicos se percibe como una forma de ajustar fino el nivel de restricción monetaria sin dar la impresión de un giro radical. Para la institución, se trataría más de calibrar el punto óptimo desde el que observar la evolución de la economía en 2026, que de iniciar un ciclo acelerado de recortes.
Para la renta variable, un recorte ampliamente anticipado tiende a tener un efecto más limitado, ya que gran parte del movimiento se descuenta con anterioridad. No obstante, contribuye a sostener el apetito por riesgo si se percibe como parte de un proceso ordenado de normalización y no como respuesta a un deterioro brusco del ciclo.
Para el dólar y los activos ligados al ciclo de tipos (incluidos metales preciosos y sectores sensibles al coste de financiación), diciembre puede ser un punto de inflexión táctico: si el mercado pasa de discutir si habrá recorte a centrar el foco en cuántos vendrán después, el comportamiento de estos activos podría volverse más direccional.