Las actas de la última reunión de la Reserva Federal celebrada los días 28 y 29 de abril apuntan a un cambio relevante en el tono del banco central estadounidense. Según David Kohl, economista jefe de Julius Baer, la Fed parece cada vez menos dispuesta a enviar señales claras de futuras bajadas de tipos.
El motivo principal es doble: por un lado, el shock inflacionista derivado del encarecimiento de la energía está siendo más persistente de lo previsto; por otro, la economía estadounidense está mostrando una resistencia mayor de la esperada, sin un deterioro claro del mercado laboral.
Las actas sugieren que la menor voluntad de señalar bajadas de tipos no se limita a los tres miembros que ya pidieron retirar el sesgo expansivo del comunicado posterior a la reunión. La preocupación parece más extendida dentro del Comité Federal de Mercado Abierto.
Desde aquella reunión, los datos relacionados con la inflación han superado las expectativas, reforzando la idea de que el impacto de los precios energéticos sobre el conjunto de la economía puede ser mayor de lo que inicialmente se temía.
La lectura de Julius Baer es clara: con una inflación todavía por encima del objetivo y una economía que no se enfría de forma suficiente, la Fed tiene menos incentivos para volver rápidamente a los recortes.
El segundo elemento clave es la mejora de las sorpresas económicas. La actividad industrial ha evolucionado mejor de lo previsto y, de momento, no se observa una debilidad significativa en el empleo.
Este contexto eleva el umbral necesario para que la Fed reactive las bajadas de tipos. Julius Baer revisa por ello su escenario y ahora espera que el rango objetivo de los fondos federales permanezca sin cambios en el 3,50%-3,75% durante el resto de 2026 y también a lo largo de 2027.
Esta previsión se sitúa en un punto intermedio frente al mercado. Difiere del consenso, que todavía espera recortes, y también de la valoración implícita en los swaps monetarios, que apunta incluso a posibles subidas de tipos.
Según Kohl, el hecho de que los mayores precios de la energía estén teniendo un impacto limitado sobre el crecimiento sugiere que el nivel neutral de los tipos de interés en Estados Unidos continúa subiendo.
Esto implica que la posición actual de la Fed debería interpretarse más como ampliamente neutral que como claramente restrictiva. Es una matización importante, porque reduce la urgencia de bajar tipos si la economía continúa aguantando y la inflación no vuelve de forma convincente al objetivo.
En la práctica, Julius Baer está diciendo que la Fed puede permitirse esperar. No hay suficiente debilidad económica para justificar recortes, pero tampoco ve necesario endurecer más la política monetaria.
Aunque Julius Baer no comparte la expectativa del mercado de posibles subidas adicionales de tipos, sí reconoce que el punto de partida de las rentabilidades de la deuda estadounidense es más alto.
Por ello, mantiene la previsión de una caída de la rentabilidad del bono estadounidense a diez años, pero revisa al alza sus objetivos. Ahora espera una rentabilidad del 4,4% a tres meses y del 4,2% a doce meses.
El mensaje final es que la Fed entra en una fase más prudente. El escenario de bajadas rápidas pierde fuerza, la inflación energética complica el panorama y la resistencia de la economía obliga a mantener una política monetaria estable durante más tiempo.