La Reserva Federal entra en 2026 en modo espera y observación tras cerrar el año con un recorte de 25 puntos básicos que el mercado ya descontaba. A partir de ahora, la evolución de la política monetaria será claramente dependiente de los datos, con un mensaje implícito: salvo un shock económico relevante, no deberíamos esperar nuevas bajadas de tipos hasta, como mínimo, la segunda mitad del año.
En las semanas previas a la reunión de diciembre, varios miembros de la Fed habían mostrado su incomodidad con seguir recortando. La votación lo reflejó: dos responsables defendieron mantener el tipo, mientras que otro abogó por un recorte más agresivo de 50 puntos básicos. Además, cuatro participantes utilizaron el “diagrama de puntos” para señalar que habrían preferido hacer una pausa. Tras 75 puntos básicos de bajada acumulada en tres reuniones, el comité lanza la señal de que, por ahora, el ciclo entra en fase de pausa.
Los rendimientos de la deuda bajaron de forma moderada, después de que Powell evitara comprometerse con el mensaje de “no más recortes”, pero tampoco abriera explícitamente la puerta a un alivio adicional a corto plazo. El resultado práctico es una Fed que, por ahora, se limita a ganar tiempo.
La perspectiva de mercado y la del propio banco central apuntan a que el tipo de fondos federales se mantendrá alrededor del 3,5%–3,75% durante buena parte de 2026, al menos hasta el final del mandato de Powell en mayo. Posteriormente, y bajo un nuevo liderazgo, podría retomarse un ciclo de recortes graduales, siempre y cuando la inflación siga acercándose al objetivo y el mercado laboral no se deteriore de forma abrupta.
Las nuevas proyecciones apenas varían respecto a septiembre: se revisa al alza el crecimiento de 2026 hasta el 2,3%, el desempleo apenas cambia y las previsiones de inflación se ajustan ligeramente a la baja. La senda mediana de tipos sigue señalando solo una bajada adicional en 2026, coherente con la idea de que la política monetaria se encuentra ya en un rango neutral, compatible con un crecimiento cercano a la tendencia.
En paralelo, la Fed anunció ajustes técnicos en sus programas de balance y repos para gestionar la volatilidad en los tipos de interés de corto plazo. Entre otras medidas, iniciará compras de bonos del Tesoro para frenar la caída de las reservas bancarias y asegurar una liquidez adecuada en el sistema financiero. El anuncio llegó algo antes y con mayor calibre de lo previsto, provocando un leve repunte de los tipos del mercado monetario.