El crecimiento del Reino Unido vuelve a dar señales de enfriamiento. Según ha publicado Europa Press, citando la confirmación de la Oficina Nacional de Estadística (ONS), el PIB avanzó un 0,1% en el tercer trimestre del año. Además, la ONS revisó una décima a la baja el dato del trimestre anterior, de modo que la expansión entre abril y junio fue del 0,2%.
Traducido al lenguaje de mercado: el país sigue creciendo, sí, pero lo hace a un ritmo muy justo y con una composición interna que no termina de ser sólida.
Por sectores, el detalle confirma esa sensación de desaceleración. La actividad en servicios aumentó un 0,2% en el trimestre, ligeramente por debajo del impulso visto en el segundo trimestre. La construcción también avanzó un 0,2%, pero el contraste es relevante: venía de un crecimiento mucho más intenso en los tres meses anteriores, lo que refuerza la idea de un aterrizaje hacia tasas más contenidas.
El punto débil vuelve a estar en la industria, que retrocedió un 0,3%. Es un descenso algo menos negativo que la lectura preliminar y también mejor que la contracción del trimestre anterior, pero en conjunto sigue actuando como freno para el crecimiento agregado.
En el lado del gasto, la ONS elevó ligeramente su estimación del consumo de los hogares: el consumo real subió un 0,3% en el trimestre, una décima por encima de la primera estimación. Además, en comparación interanual, se estima que el consumo fue un 0,7% superior al del mismo trimestre del año anterior.
El gasto público real también aportó, con un avance del 0,4% en el trimestre y un nivel interanual un 1,6% superior. Sin embargo, la lectura de fondo sigue siendo la misma: no estamos ante un crecimiento especialmente dinámico, sino ante una economía que avanza a velocidad de crucero baja.
Donde aparece el matiz más delicado es en la inversión: la formación bruta de capital fijo creció un 1,3%, pero la cifra fue revisada a la baja desde el 1,8% estimado inicialmente. Aun así, queda un 2,9% por encima del nivel del mismo periodo del año anterior.
En el frente exterior, los cambios son pequeños pero coherentes con un escenario de crecimiento tibio. El volumen de exportaciones aumentó un 0,2%, mientras que las importaciones subieron un 0,3%. No son variaciones que por sí solas cambien el cuadro macro, pero sí ayudan a completar la idea de una economía que se mueve sin grandes aceleraciones.
En conjunto, y como recoge Europa Press a partir de los datos de la ONS, el Reino Unido entra en el tramo final del año con un crecimiento muy contenido y con una dependencia notable del sector servicios, mientras la industria continúa sin recuperar un pulso claramente expansivo.