En el IPC de enero saltan a la vista dos sorpresas: una buena y otra mala. ¿La buena noticia? El costo de los bienes, excluyendo alimentos y energía, se mantuvo estable. Se trata de bienes como acero, computadoras, juguetes, autopartes, etc., los más afectados por los aranceles.
Los economistas esperaban que los precios de los bienes aumentaran el mes pasado, lo que refleja en parte un esfuerzo de las empresas por trasladar los costos relacionados con los aranceles a los clientes a principios del nuevo año.
Al parecer esto no sucedió.
¿La mala noticia? El costo de los servicios, excluyendo la energía, aumentó un brusco 0,4% el mes pasado. El aumento de los precios de los servicios ha sido la principal fuente de inflación en los últimos años.
Los precios de los servicios básicos aumentaron un 2,9% en los 12 meses finalizados en enero. La tasa de aumento se ha mantenido cercana al 3% durante los últimos tres meses.