El cambio de fondo es importante: el debate deja de centrarse en cuándo llegarán los recortes y pasa a girar en torno a cuánto tiempo puede mantener la Fed los tipos sin cambios.
Para los mercados, este escenario es incómodo: no implica necesariamente una recesión, pero sí reduce el soporte que aportaban las expectativas de recortes rápidos.
Conclusión: Goldman Sachs ya no ve recortes de la Fed en 2026. El mercado pasa de esperar alivio monetario a convivir con una Fed en pausa prolongada, con una probabilidad creciente —aunque todavía limitada— de nuevas subidas si la inflación vuelve a complicarse.