El acuerdo entre Estados Unidos e Irán reduce parte de la presión inflacionista, pero no devuelve todavía a la economía española al escenario previo al conflicto. Según Europa Press, Funcas prevé ahora que el IPC cierre 2026 con una media anual del 3,3%, una décima menos que en el escenario contemplado antes del alto el fuego y de la normalización del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico.
La mejora es relevante, aunque limitada. Antes del estallido de la guerra, la inflación media esperada para este año era del 2,7%. Es decir, el acuerdo suaviza el golpe energético, pero no elimina por completo el impacto del encarecimiento del petróleo y de otras materias primas.
Funcas considera que el pacto aporta un respiro a la economía mundial y reduce las presiones inflacionistas sobre España. Si el acuerdo entra en vigor rápidamente y se respeta, la situación de escasez de hidrocarburos y otras materias primas podría normalizarse durante las próximas semanas.
Sin embargo, el centro de análisis advierte de que la inflación tardará todavía unos meses en regresar a la senda anterior. El shock de precios generado por la guerra seguirá filtrándose al tejido productivo, especialmente a través de costes energéticos, transporte y producción industrial.
La lectura económica es clara: el acuerdo frena el deterioro, pero no borra el impacto ya acumulado. La inflación baja menos de lo que habría subido sin pacto, pero sigue por encima del escenario previo al conflicto.
La bajada del crudo tras el anuncio del alto el fuego cambia el escenario hacia uno menos tensionado. Aun así, Funcas no espera que los combustibles vuelvan este año a los niveles anteriores a la guerra, ya que el precio del petróleo continúa por encima del registrado al inicio del ejercicio.
Antes del acuerdo, los futuros del crudo apuntaban a una inflación superior al 4% durante los meses de verano si las medidas fiscales se retiraban el 30 de junio. En ese escenario, la tasa a final de año habría rondado el 3,7%, con una media anual del 3,4%.
Con el nuevo contexto, Funcas espera que la inflación mensual se sitúe entre dos y tres décimas por debajo de lo previsto antes del pacto, dejando la media anual en el 3,3%.
El otro factor clave será el calendario fiscal. La retirada de las rebajas fiscales sobre los combustibles podría añadir entre ocho y nueve décimas a la tasa de inflación. Por eso, el momento en que se normalicen los impuestos tendrá un impacto directo sobre la media anual.
Si la normalización fiscal se retrasa hasta el 1 de octubre, el repunte del IPC se produciría más tarde y la inflación media de 2026 bajaría al 3,1%. La contrapartida es que ese efecto escalón se trasladaría a 2027, elevando la inflación media del próximo año frente a un escenario de retirada fiscal en julio.
Funcas deja una advertencia importante: retrasar la subida fiscal mejora la foto de 2026, pero puede empeorar la comparación de 2027 al desplazar el impacto hacia el próximo ejercicio.
En resumen, el acuerdo de paz reduce la presión sobre el IPC español, pero no basta para volver al escenario previo a la guerra. La inflación seguirá condicionada por el petróleo, los combustibles y las decisiones fiscales del Gobierno durante los próximos meses.