Fed y BCE, atrapados entre inflación persistente, petróleo caro y tipos altos

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Capitalbolsa | 27 abr, 2026 16:45
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Puntos clave
  • Fed y BCE afrontan un entorno de inflación más persistente y tipos elevados durante más tiempo.
  • La energía, los aranceles y los cambios estructurales en la economía complican el giro monetario.
  • Calidad, tecnología, IA, defensa e infraestructuras siguen siendo áreas preferentes para Tikehau Capital.

La Reserva Federal y el Banco Central Europeo afrontan una fase especialmente compleja de política monetaria. Según Raphaël Thuin, director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, ambos bancos centrales deben moverse en un entorno en el que la inflación sigue siendo persistente, los tipos permanecen restrictivos y los riesgos geopolíticos añaden nuevas presiones sobre los precios de la energía.

La Fed, atrapada entre inflación y presión política

En el caso de Estados Unidos, Thuin considera que la Fed se encuentra en una posición difícil. La inflación sigue mostrando resistencia por varios factores: el impacto de los aranceles, la fortaleza del mercado laboral y, más recientemente, el repunte de los precios energéticos vinculado al conflicto con Irán.

Al mismo tiempo, la economía estadounidense mantiene una solidez notable, lo que reduce los argumentos para relajar rápidamente la política monetaria. Sin embargo, la Fed también se enfrenta a una presión política creciente para bajar los tipos y avanzar hacia una normalización.

Para Tikehau Capital, la inflación estadounidense tiene componentes más estructurales que cíclicos. No responde solo a un exceso de demanda, sino también a desequilibrios de oferta y cambios de fondo en la economía. Por ello, la política monetaria podría tener que seguir siendo restrictiva durante más tiempo.

Una bajada de tipos en Estados Unidos podría llegar a finales de 2026 si la inflación se modera de forma clara, pero no parece un escenario inmediato.

El BCE evita repetir errores pasados

En Europa, el BCE también se enfrenta a una decisión delicada. La subida de los precios energéticos podría empujar al banco central hacia una postura más agresiva, especialmente porque todavía pesa el recuerdo del error de 2022, cuando la inflación fue interpretada inicialmente como transitoria.

Sin embargo, Thuin advierte de que también existe el riesgo contrario: sobrerreaccionar. Europa ha vivido una fuerte tendencia desinflacionista en los últimos años y, si el actual shock energético acaba siendo temporal, una subida excesiva de tipos podría agravar el problema de bajo crecimiento.

Inflación más estructural y tipos altos durante más tiempo

La visión de Tikehau Capital es prudente. Los factores que han impulsado la inflación desde la pandemia parecen más estructurales de lo que el mercado anticipa. La desglobalización, el envejecimiento de la población y las interrupciones en las cadenas de suministro pueden tener efectos duraderos sobre los precios globales.

Además, muchos de estos factores son menos sensibles a la política monetaria tradicional. En consecuencia, los inversores deberían acostumbrarse a un entorno de tipos más altos durante más tiempo.

El mercado empieza a asumir que, incluso si la tensión con Irán se reduce, puede mantenerse una prima de riesgo en energía y materias primas.

Sectores mejor posicionados

Desde el punto de vista de mercado, Tikehau Capital considera que los sectores y países más cíclicos han sufrido por el temor a un impacto económico global relevante. Aun así, la rotación hacia segmentos cíclicos que dominó parte de 2025 y comienzos de 2026 podría continuar durante el resto del año.

En Europa, Thuin mantiene una visión favorable sobre los sectores ligados a la autonomía estratégica, especialmente defensa, infraestructuras e industria. También conserva una opinión positiva sobre la tecnología y la inteligencia artificial, al ser áreas menos sensibles al ciclo económico y a los acontecimientos geopolíticos.

Las compañías de calidad aparecen como las mejor preparadas para este contexto. Suelen tener menos apalancamiento, menor sensibilidad a tipos altos y mayor capacidad para trasladar costes a sus clientes. En paralelo, la IA podría vivir un año de aceleración en adopción, con valoraciones más razonables en algunas compañías frente a su propio historial.

La conclusión de Tikehau Capital es clara: en un mundo de inflación más persistente y tipos elevados durante más tiempo, la asignación debe priorizar empresas sólidas, con poder de fijación de precios, baja deuda y exposición a tendencias estructurales como la inteligencia artificial, la defensa y las infraestructuras.

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