En general, creemos que los mercados de valores quizás anticipen un cierre más breve, dada la dinámica actual de los precios.
En cualquier caso, si el estancamiento persiste, nuestro estudio apunta a posibles turbulencias breves, aunque estas suelen ir seguidas de una fuerte recuperación una vez resuelta. Creemos que la combinación de un fuerte optimismo en torno a la IA, sumado a un contexto de tasas más flexibles, refuerza nuestro escepticismo respecto a que un cierre pueda revertir el impulso alcista actual.
Centrándonos en el último gráfico de puntos de la Fed, que apunta a una media de dos recortes adicionales para finales de año tras el recorte de septiembre, es poco probable que esto sirva de catalizador para una reversión sostenida de las acciones o los tipos de interés. Creemos que, para quienes deseen cubrirse ante un cierre prolongado, los metales preciosos podrían ofrecer una cobertura más fiable que el dólar.