El mercado laboral estadounidense no se está desplomando, pero tampoco muestra signos de mejora. La preocupación por la situación del empleo se intensificó esta semana tras un informe que señalaba un fuerte aumento de despidos en octubre. Así lo señalaba el analista Jeffry Bartash en su reciente artículo en MarketWatch, apuntando que esta inquietud ha contribuido incluso a la caída de las acciones en Wall Street.
Obtener una visión clara de la salud del empleo resulta complicado, ya que los informes oficiales se han retrasado por el cierre parcial más largo en la historia de EE.UU. El reporte de empleo de octubre, previsto para principios de mes, fue la última víctima de esta situación, como explicaba Bartash.
Ante la ausencia de datos oficiales, los inversores se han volcado hacia fuentes alternativas. El informe de Challenger, Gray & Christmas indicó que los despidos anunciados se triplicaron en octubre, alcanzando 153.074, el nivel más alto desde la pandemia de hace cinco años, sumando 1,1 millones en lo que va del año. Bartash destacaba que, a pesar de este aumento, los planes de contratación también registraron su mayor alza en 13 meses, aunque las empresas probablemente contratarán menos trabajadores durante la temporada navideña.
Los economistas advierten que los datos de Challenger no reflejan toda la economía. Bill Adams, economista jefe de Comerica, recordaba que “las empresas no anuncian cada vez que recortan personal, por lo que los datos no son representativos del total”. Bartash subrayaba que lo que realmente importa es el balance neto de empleos: cuántos se crean frente a cuántos se pierden.
En ese sentido, el reporte mensual de ADP mostró un aumento neto de 42.000 empleos en octubre, la mayor subida en tres meses. Incluso en un entorno de crecimiento económico lento, las solicitudes de desempleo se mantienen bajas: alrededor de 229.000 en la semana terminada el 1 de noviembre, apenas 10.000 más que antes de que comenzara el shutdown.
Bartash destacaba que este patrón contrasta con los datos de despidos de Challenger, sugiriendo que el mercado laboral no está cayendo en picado. Tanto el Bank of America Institute como la Fed de Chicago confirmaban estabilidad en octubre, con pocos cambios en nóminas y una tasa de desempleo estable en torno al 4,3–4,4%.
No obstante, pocas empresas están contratando activamente y las vacantes han caído a su nivel más bajo desde 2021. Joe Brusuelas, economista jefe de RSM, advertía sobre un posible cambio hacia un mercado de “baja contratación y más despidos”.
Con la persistencia del shutdown, Bartash señalaba que los informes completos de empleo podrían no estar disponibles hasta principios de enero, cuando se publique el informe de diciembre, dejando a Wall Street sin una visión completa del mercado laboral hasta entonces.