El mercado de renta fija ha dado un giro brusco, casi violento, en muy poco tiempo. Lo que hasta comienzos de marzo era un consenso más bien moderado sobre los bancos centrales ha dejado paso a un escenario mucho más agresivo, con inversores que ya descuentan nuevas subidas de tipos en varias de las grandes economías. Esa es la advertencia que lanza Mitch Reznick, director del grupo de renta fija en Londres de Federated Hermes Limited, al analizar un entorno en el que la inflación vuelve a mandar y las curvas empiezan a reflejar una presión creciente.
Según explica Mitch Reznick, el mercado ya no está pensando en alivio monetario, sino en endurecimiento adicional. Ahora se descuentan hasta tres subidas de tipos por parte del Banco de Inglaterra y del BCE, además de una subida adicional de la Reserva Federal antes de final de año. El cambio es profundo porque no responde a una evolución lenta de expectativas, sino a un ajuste muy rápido de percepción.
La conclusión es incómoda: el mercado empieza a asumir que los bancos centrales pueden verse obligados a reaccionar con más dureza para frenar una inflación que vuelve a ganar tracción. Y eso, en un contexto geopolítico ya deteriorado, complica bastante la digestión de activos de riesgo y de crédito.
La lectura de Reznick es clara: el mercado ha pasado en pocas semanas de confiar en un entorno más benigno para tipos a prepararse para una respuesta monetaria más dura y menos complaciente.
Uno de los efectos más visibles de este giro está en la estructura de las curvas. La fuerte venta en el tramo corto ha provocado un aplanamiento bajista muy marcado, acelerando la distorsión en los mercados de tipos. Reznick destaca que, en poco más de un mes, la curva de deuda pública entre dos y treinta años ha registrado un aplanamiento de más de 85 puntos básicos desde su punto máximo al mínimo, con movimientos similares en otras curvas relevantes.
Ese comportamiento no es menor. Cuando el corto plazo se repricinga tan rápido, el mercado está diciendo que el problema inmediato no es el crecimiento, sino la reacción del banco central. Y cuando esa reacción domina, el resto de activos financieros empieza a reajustarse también.
Lo más llamativo del análisis de Mitch Reznick es quizá esto: los mercados parecen más preocupados por la inflación y por la respuesta de los bancos centrales que por el propio conflicto entre Estados Unidos e Irán. Eso no significa que la guerra importe poco, sino que el mercado todavía confía en que el daño directo pueda contenerse, al menos en el corto plazo, principalmente a través del canal del petróleo.
Ahora bien, ahí está también la fragilidad. Reznick admite que los precios del crudo probablemente se mantengan altos durante un tiempo, pero subraya que sigue siendo incierto hasta qué punto la situación puede limitarse solo al petróleo. Si el impacto se extiende más allá de ese frente, el ajuste actual en tipos y crédito podría quedarse corto.