El Índice de Precios de Consumo en España confirmó en abril una ligera moderación. Según Europa Press, el IPC redujo en dos décimas su tasa interanual, hasta el 3,2%, en línea con el dato avanzado previamente por el Instituto Nacional de Estadística.
La mejora se explica principalmente por el menor coste de la electricidad, que bajó con más intensidad que en abril del año anterior, y por una evolución más contenida de los paquetes turísticos. Estos factores ayudaron a compensar la presión alcista procedente de los carburantes.
El principal elemento negativo volvió a estar en los combustibles y lubricantes para vehículos personales, cuyos precios subieron en abril, frente al descenso registrado en el mismo mes del año anterior. El encarecimiento de las gasolinas continúa ligado al impacto del conflicto en Oriente Próximo sobre los precios energéticos.
El Ministerio de Economía atribuye parte de la moderación del IPC al efecto del llamado escudo renovable y a las medidas aprobadas para amortiguar el impacto económico de la guerra. Según sus cálculos, el paquete de respuesta habría restado cerca de un punto a la inflación.
El dato muestra una inflación algo más contenida, pero todavía dependiente de la energía. La electricidad ayuda, mientras los carburantes siguen siendo el principal foco de presión.
La bajada de los precios de la electricidad y del gas natural permitirá iniciar desde el 1 de junio la retirada de algunas medidas fiscales anticrisis vinculadas a la electricidad y al gas. En abril, la electricidad cayó un 4,3% y el gas natural bajó un 9,6%.
En cambio, las medidas fiscales sobre carburantes se mantendrán hasta el 30 de junio, ya que los combustibles para vehículos personales han superado el umbral del 15% de variación anual establecido en el decreto anticrisis.
También seguirán vigentes otras medidas sectoriales, como las ayudas a agricultores y transportistas, así como los descuentos reforzados del bono social eléctrico.
El INE también confirmó que la inflación subyacente, que excluye alimentos no elaborados y productos energéticos, se redujo una décima en abril, hasta el 2,8%. Este dato es relevante porque ofrece una lectura más estable de las presiones de fondo sobre los precios.
En términos mensuales, el IPC subió un 0,4% en abril frente a marzo, moderando claramente el avance del 1,2% registrado el mes anterior. El incremento mensual estuvo influido por el encarecimiento de restaurantes y ropa.
Por su parte, el IPC armonizado aumentó una décima su tasa interanual, hasta el 3,5%, con una subida mensual del 0,7%.
La lectura para los mercados es moderadamente positiva: la inflación española se modera y la subyacente baja, pero el componente energético sigue introduciendo volatilidad. Para el BCE, el dato no cambia por sí solo el guion, aunque ayuda a contener el tono más alarmista sobre los precios.