El debate dentro del Banco Central Europeo vuelve a endurecerse. Pierre Wunsch, miembro del BCE, ha señalado que apoyaría una nueva subida de tipos de 25 puntos básicos si los próximos datos de inflación siguen llegando por encima de lo esperado, especialmente tras el reciente repunte de la inflación de servicios en la zona euro.
El mensaje no implica una decisión inmediata, pero sí confirma que el BCE no considera cerrado el ciclo restrictivo. Wunsch defendió que, si las sorpresas inflacionistas continúan, una nueva subida preventiva estaría justificada para evitar que las presiones sobre los precios vuelvan a enquistarse.
Según Wunsch, no hay necesidad de actuar con prisa si los datos siguen siendo mixtos o poco claros. Sin embargo, el tono general de sus declaraciones apunta a una mayor sensibilidad del BCE ante cualquier señal de persistencia inflacionista.
El responsable europeo defendió además la última subida de tipos del banco central. A su juicio, el BCE no cometió un error al elevar el precio del dinero en un contexto en el que la inflación seguía aumentando y la incertidumbre permanecía elevada.
La lectura clave es que el BCE quiere conservar margen de actuación. Wunsch sostiene que los tipos reales han caído ligeramente y que, si las presiones sobre los precios remiten más adelante, la institución todavía tendría espacio para recortar tipos.
El punto más delicado sigue siendo la inflación de servicios, una variable especialmente relevante porque suele estar muy vinculada a salarios y costes internos. Si esta partida continúa mostrando resistencia, el BCE tendrá más argumentos para mantener una política monetaria dura durante más tiempo.
Wunsch admitió que la moderación salarial y la reducción de las tensiones geopolíticas relacionadas con Irán podrían reforzar la idea de que el BCE habría podido mirar más allá del reciente repunte energético. Aun así, insistió en que la decisión tomada la semana pasada estaba justificada con la información disponible en ese momento.
Ese matiz es importante: el BCE parece dispuesto a reconocer que parte del repunte inflacionista puede ser temporal, pero no quiere asumir ese diagnóstico demasiado pronto. Para una autoridad monetaria, el riesgo de relajarse antes de tiempo sigue siendo mayor que el coste de mantener una posición restrictiva durante algo más de tiempo.
Las expectativas de mercado también se han movido en esa dirección. Actualmente, los inversores descuentan alrededor de 36 puntos básicos de endurecimiento antes de final de año, con una probabilidad cercana al 67% de una subida de tipos en septiembre.
Esto significa que el mercado ya no trabaja con un escenario claramente acomodaticio, sino con una posibilidad real de que el BCE tenga que volver a subir tipos si los próximos datos de inflación no mejoran.
Para los mercados, el mensaje es incómodo: si la inflación vuelve a sorprender al alza, los activos más sensibles a tipos —bolsa de crecimiento, inmobiliario, deuda de larga duración y sectores muy endeudados— podrían volver a sufrir presión.
Wunsch también pidió una comunicación más precisa por parte del BCE. En su opinión, la institución debería explicar mejor cómo dependerán sus próximas decisiones de los datos económicos y de la evolución geopolítica, en lugar de limitarse a repetir su enfoque de decisión reunión a reunión.
Este punto no es menor. Una comunicación más clara podría reducir la volatilidad en bonos, divisas y bolsas, especialmente en un momento en el que los inversores están intentando interpretar si el BCE está ante una pausa temporal o ante una nueva fase de endurecimiento monetario.
La conclusión es que el BCE mantiene una postura prudente, pero con sesgo restrictivo. Si la inflación de servicios no cede y los datos vuelven a sorprender al alza, una nueva subida de tipos en los próximos meses vuelve a estar plenamente sobre la mesa.