La economía estadounidense encadena ya dos años creciendo por debajo de su potencial, con un deterioro progresivo del mercado laboral, riesgos crecientes para el empleo y señales de posible formación de burbujas financieras.
En el plano de la demanda, se espera que el crecimiento del PIB del tercer trimestre supere las previsiones, apoyado principalmente en una reducción del déficit comercial. Sin embargo, el impacto acumulado de los aranceles continuará lastrando el consumo de los hogares.
El mercado laboral sigue perdiendo dinamismo. La creación de empleo se está moderando y las previsiones apuntan a que la tasa de paro se mantendrá por encima del 4,5% en 2026, incluso teniendo en cuenta los efectos de la política migratoria. Las vacantes de empleo continúan descendiendo, aunque persisten tensiones estructurales por la escasez de mano de obra en determinados sectores.
Desde el punto de vista de la política fiscal, aunque el déficit se ha reducido en 2025, la situación sigue siendo delicada. Existe el riesgo de que el Tribunal Supremo declare ilegales algunos aranceles, lo que obligaría a devolver sobrecostes a los importadores. Además, se prevé que el impacto de estos aranceles se traslade con mayor claridad a los hogares antes de las elecciones legislativas de 2026.
En cuanto a la inflación, la caída del precio del petróleo y la moderación de los alquileres deberían compensar parcialmente el efecto inflacionista de los aranceles. No obstante, la inflación de los servicios —especialmente en ámbitos como sanidad y seguros— probablemente mantendrá la inflación por encima del objetivo durante 2026.