Dos subidas de tipos en el horizonte: Ostrum AM ve al BCE más agresivo

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Capitalbolsa | 13 may, 2026 10:00
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Puntos clave
  • Ostrum AM advierte de un giro más duro del BCE ante el repunte de las presiones inflacionistas.
  • La entidad ve abierta la puerta a una subida de tipos en junio.
  • Su escenario contempla dos alzas de 25 puntos básicos, en junio y septiembre.

El tono del Banco Central Europeo se ha endurecido de forma clara ante el deterioro de las perspectivas de inflación. Según Aline Goupil-Raguénès, estratega de mercados desarrollados en Ostrum AM, afiliada de Natixis IM, las presiones inflacionistas han aumentado de manera significativa tanto a corto como a medio plazo, anticipando un escenario de precios todavía más elevados.

La experta señala que el BCE fue especialmente explícito en su última reunión al reconocer que una subida de tipos llegó a estar sobre la mesa. Este matiz es relevante, porque supone un cambio importante frente a una fase anterior en la que el mercado esperaba una política monetaria más acomodaticia.

El BCE deja abierta la puerta a subir tipos en junio

Goupil-Raguénès considera que el mensaje del BCE deja la puerta muy abierta a un incremento de tipos en la reunión de junio. El objetivo sería contener las expectativas de inflación a medio y largo plazo antes de que se consoliden en niveles incompatibles con el mandato de estabilidad de precios.

El problema para el banco central es que el reciente recuerdo del episodio inflacionista puede amplificar los llamados efectos de segunda ronda. Es decir, empresas y trabajadores podrían ajustar precios y salarios anticipando una inflación más persistente, lo que haría más difícil devolverla al objetivo.

El riesgo para el BCE no está solo en el repunte actual de los precios, sino en que los agentes económicos empiecen a asumir que la inflación elevada será más duradera.

Ostrum AM prevé dos subidas de tipos

En este contexto, Ostrum AM mantiene una previsión claramente restrictiva: dos subidas de tipos de 25 puntos básicos cada una. La primera llegaría en junio y la segunda en septiembre, siempre con el objetivo de evitar que las expectativas inflacionistas se desanclen.

Esta visión refuerza la idea de que los bancos centrales vuelven a enfrentarse a un entorno complejo, en el que el repunte de la energía, la incertidumbre geopolítica y la resistencia de algunos componentes de la inflación limitan el margen para relajar la política monetaria.

Para los mercados, un BCE más duro implica presión adicional sobre la deuda y menor margen para una expansión de múltiplos en bolsa. Los sectores más sensibles a tipos, como inmobiliario, utilities endeudadas y consumo financiado, seguirán especialmente vigilados.

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