El informe de empleo de Estados Unidos correspondiente a noviembre ha sido el típico dato que permite construir dos historias opuestas. Según el medio original, hay “algo para todos”: quien quiere ver debilidad se fija en la subida del paro y en el retroceso de empleo en octubre; quien confía en una economía sólida se queda con que la creación de empleo en noviembre superó las previsiones y con que el repunte del desempleo se explica en parte por una mayor participación en el mercado laboral.
El dato “central” dejó un titular favorable: las nóminas no agrícolas aumentaron en noviembre en torno a 64.000, por encima de lo esperado. Sin embargo, la tasa de desempleo repuntó hasta el 4,6%, el nivel más alto desde septiembre de 2021, un movimiento que encendió dudas sobre si el mercado laboral está empezando a enfriarse más rápido.
Mensaje clave: cuando un dato permite dos narrativas, el riesgo es interpretar el resultado según lo que ya creemos. Es el momento perfecto para caer en sesgo de confirmación.
Con un cuadro tan ambiguo, los operadores apenas ajustaron sus apuestas sobre recortes de tipos. La probabilidad implícita de un recorte en enero se mantuvo cerca de la zona de un cuarto (alrededor del 25%), con cambios limitados tras publicarse el informe. La sensación que transmite el mercado es la de una economía que no se rompe, pero tampoco acelera con claridad.
Esa misma ambivalencia se reflejó en Wall Street. Los índices cerraron mixtos: el S&P 500 y el Dow Jones cedieron terreno, mientras que el Nasdaq logró avanzar ligeramente, apoyado por el impulso de algunos grandes valores tecnológicos.
El protagonista del día fue Tesla, que terminó en máximos históricos tras una subida destacada, alimentada por el optimismo del mercado en torno a pruebas y avances en su proyecto de robotaxis autónomos.
En el frente geopolítico, el medio original también destaca la orden de Donald Trump de imponer un bloqueo a los petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela, un elemento que añade incertidumbre a la lectura del riesgo y a la narrativa de energía.
En el plano corporativo, Citibank reiteró su recomendación de compra sobre una compañía de eyewear, al verla bien posicionada para liderar el mercado emergente de gafas con inteligencia artificial, un segmento que el banco espera que crezca con fuerza en los próximos años.