La jornada de hoy llega con una agenda económica bastante liviana, pero eso no significa que el mercado vaya a estar quieto. Todo lo contrario: la atención sigue completamente secuestrada por Oriente Medio. Los inversores continúan pendientes de cualquier novedad sobre las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, en un contexto en el que el alto el fuego se ha prolongado, pero sin una resolución definitiva ni una normalización clara en torno al estrecho de Ormuz.
En la sesión europea, el dato más destacado ha sido el IPC del Reino Unido. La inflación general repuntó en marzo hasta el 3,3%, impulsada sobre todo por el encarecimiento de la energía. Esa lectura vuelve a complicar el discurso del Banco de Inglaterra, que sigue lidiando con una inflación todavía incómoda, especialmente en algunos componentes más pegajosos.
En Estados Unidos, la agenda macro está prácticamente vacía. La única referencia menor son las solicitudes semanales de hipotecas MBA, publicadas a las 13:00 hora peninsular española. Es un dato que normalmente tiene poco impacto real en mercado, así que, salvo sorpresa, no debería alterar el tono general de la sesión.
Por eso, el verdadero motor del día vuelve a ser político. El mercado seguirá reaccionando a cualquier titular sobre una posible flexibilización del bloqueo, nuevas conversaciones indirectas o cambios en la postura de Washington y Teherán. Reuters señala que la tregua se ha ampliado, pero el escenario sigue siendo frágil y los inversores continúan recalibrando el riesgo energético casi en tiempo real.
Además, durante la jornada intervendrán varios miembros del BCE. Según la agenda publicada, hablan Philip Lane, Sleijpen, Nagel y Christine Lagarde. En una sesión con tan pocas referencias macro, cualquier matiz sobre inflación, tipos o impacto energético puede recibir más atención de la habitual.