La sesión de hoy llega marcada por una agenda macro relevante, aunque el verdadero motor del mercado sigue estando fuera del calendario económico. Según explica Giuseppe Dellamotta, los inversores estarán pendientes del dato de inflación de la eurozona, de la confianza del consumidor en Estados Unidos y de las cifras de vacantes de empleo, pero el foco real continúa puesto en las noticias relacionadas con la guerra entre EE. UU. e Irán.
En la sesión europea, la principal referencia será el IPC de la eurozona. El mercado espera que la inflación general interanual se sitúe en el 2,6%, frente al 1,9% anterior, mientras que la inflación subyacente se mantendría en el 2,4%.
La clave no estará tanto en el dato en sí, sino en su lectura por parte del BCE. El repunte de marzo estaría muy condicionado por el alza de los precios energéticos, por lo que no sería una sorpresa para el mercado.
Como apunta Dellamotta, el BCE podría optar por mirar más allá de este repunte puntual de la inflación en marzo. Aun así, si la guerra entre Estados Unidos e Irán y las disrupciones de suministro se prolongan, la institución podría empezar a preparar el terreno para una subida de tipos en junio. En estos momentos, el mercado descuenta una probabilidad del 58% de subida en abril y del 86% en junio, con un endurecimiento total de unos 70 puntos básicos para final de año.
En la sesión estadounidense se publicarán dos datos relevantes. El primero será la confianza del consumidor, para la que se espera una lectura de 88,0, frente a 91,2 en el dato anterior. Un registro más débil de lo previsto no sorprendería demasiado, dado que el conflicto bélico y el encarecimiento de la energía están deteriorando las expectativas de crecimiento y elevando los temores inflacionistas.
También se conocerán las cifras de vacantes de empleo, con una previsión de 6,89 millones, frente a los 6,946 millones anteriores. No obstante, este dato corresponde a febrero, por lo que su capacidad para mover mercado podría ser limitada. En otras palabras, llega con retraso frente a la realidad actual y podría quedar en segundo plano.
Más allá del calendario macro, el mercado seguirá reaccionando casi exclusivamente a los titulares sobre las negociaciones entre EE. UU. e Irán. Según recoge The Wall Street Journal, Donald Trump estaría dispuesto a poner fin a la guerra sin exigir previamente la reapertura del Estrecho de Ormuz.
Esa posibilidad sería bien recibida por los mercados, ya que reforzaría la idea de una desescalada y aumentaría las opciones de que Irán reabra el estrecho una vez se retiren las fuerzas estadounidenses.
Además de los datos macro, habrá varias intervenciones de miembros del BCE y de la Reserva Federal:
En resumen, la agenda ofrece referencias importantes, pero el mensaje de fondo es claro: la macro importa, aunque la geopolítica importa más. Y hoy, una vez más, cualquier titular sobre Oriente Medio puede pesar mucho más que un dato económico.