La agenda macroeconómica de hoy es relativamente ligera, pero incluye una referencia importante: la publicación del Índice de Precios al Consumo (IPC) de Estados Unidos. Aun así, como señala el analista Giuseppe Dellamotta, el verdadero foco de los mercados sigue estando en el conflicto entre Estados Unidos e Irán y en su impacto sobre el precio del petróleo y las expectativas de inflación.
Durante la sesión europea apenas hay datos capaces de mover los mercados. El principal indicador del día en la región será el de ventas minoristas de España, aunque su impacto sobre la política monetaria del Banco Central Europeo será limitado. Por ese motivo, la reacción del mercado a esta referencia debería ser moderada.
En el trasfondo, los responsables del BCE siguen insistiendo en un enfoque prudente respecto a los tipos de interés. El mensaje dominante es el de paciencia, acompañado de advertencias sobre el riesgo que supone el repunte de los precios de la energía para la inflación en la eurozona.
La referencia más importante llegará durante la sesión americana con la publicación del IPC de febrero en Estados Unidos. El consenso del mercado espera que la inflación general se sitúe en el 2,4% interanual, en línea con el dato anterior. En términos mensuales, se prevé un avance del 0,3%.
En el caso de la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos, las previsiones apuntan a un 2,5% interanual, sin cambios respecto al mes previo. En tasa mensual, se espera un incremento del 0,2%, ligeramente inferior al registrado anteriormente.
No obstante, el impacto del dato podría ser limitado si se sitúa en línea con lo previsto. Muchos inversores consideran que estas cifras reflejan un entorno económico previo al inicio de la guerra, por lo que su relevancia inmediata para el mercado es menor.
El riesgo real aparecería en caso de una sorpresa al alza. Una inflación más fuerte de lo esperado podría provocar un aumento de la aversión al riesgo, ya que reforzaría el temor a que el encarecimiento del petróleo derivado del conflicto impulse aún más las presiones inflacionistas en los próximos meses.
La jornada también contará con varias intervenciones de miembros de bancos centrales que podrían aportar pistas sobre la evolución futura de la política monetaria.
En cualquier caso, el mercado seguirá interpretando estos mensajes a través del mismo prisma que domina desde hace días: la evolución del conflicto en Oriente Medio y su impacto sobre la energía y la inflación.
El dato de inflación estadounidense suele ser uno de los catalizadores más importantes del mercado, pero en el contexto actual su impacto podría quedar parcialmente eclipsado. La verdadera variable que está guiando el comportamiento de las bolsas es el precio del petróleo y el riesgo de interrupciones en el suministro energético.
Si el conflicto se intensifica y el crudo vuelve a repuntar con fuerza, incluso unos datos de inflación moderados podrían quedar en segundo plano. En cambio, una sorpresa inflacionista al alza sí podría agravar el nerviosismo del mercado al combinarse con el shock energético.