La sesión de hoy llega con una agenda macroeconómica prácticamente vacía y con los mercados pendientes casi exclusivamente de la evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Según explica el analista Giuseppe Dellamotta, la información económica que se publicará durante la jornada tiene un impacto potencial muy limitado, por lo que el comportamiento de los activos seguirá dependiendo principalmente de los titulares geopolíticos.
Durante la sesión europea apenas se esperan datos relevantes. Las únicas publicaciones previstas son el saldo comercial de Francia y el índice de precios de producción (PPI) de Italia, indicadores considerados de segundo nivel y con escasa capacidad para alterar las expectativas sobre la política monetaria del Banco Central Europeo.
Por este motivo, el mercado previsiblemente reaccionará de forma limitada a estas cifras. La atención de los inversores sigue concentrada en la situación geopolítica y en cualquier señal que pueda apuntar a una desescalada del conflicto.
Este movimiento dio una primera pista de cómo podrían reaccionar los mercados si se confirmara un proceso real de desescalada en Oriente Medio.
En la sesión estadounidense el único dato relevante será la encuesta de empleo privado ADP. Sin embargo, este indicador ha perdido gran parte de su capacidad de mover los mercados en los últimos años y, según Dellamotta, es poco probable que tenga un impacto significativo en la jornada de hoy.
Además, existe otro factor que reduce su relevancia actual: los datos que se publican ahora reflejan una situación económica previa al conflicto entre Estados Unidos e Irán. En otras palabras, el mercado los percibe como información atrasada respecto a los riesgos que realmente preocupan a los inversores.
En este contexto, la evolución de la guerra seguirá siendo el principal catalizador del mercado. Cualquier noticia que apunte hacia negociaciones o hacia una reducción de las tensiones podría provocar nuevos movimientos rápidos en los activos financieros.
Cuando la agenda macro queda vacía, el mercado suele amplificar cualquier titular geopolítico. La guerra entre EE. UU. e Irán está actuando ahora mismo como el principal factor de dirección para las bolsas, el petróleo y el dólar.
En este entorno, lo razonable es esperar movimientos bruscos y muy dependientes de noticias. Si se confirma una desescalada, podríamos ver un rebote significativo en renta variable y una corrección adicional del crudo. Por el contrario, cualquier señal de ampliación del conflicto devolvería rápidamente la presión bajista sobre los índices.