La jornada gira claramente en torno a un nombre propio: IPC de Estados Unidos. Es el dato que puede marcar el tono del mercado global, pero antes, en la sesión europea, hay referencias que conviene vigilar.
En primer lugar, se publica el IPC de Suiza. El consenso espera un 0,1% interanual, en línea con el dato anterior. En principio, no debería alterar la hoja de ruta del Banco Nacional Suizo, ya que sus responsables han reiterado que el listón para volver a tipos negativos es muy alto y que incluso varios meses con inflación negativa no serían motivo de alarma inmediata.
También conoceremos la segunda estimación del PIB de la Eurozona del cuarto trimestre. Se espera un crecimiento del 0,3% trimestral y del 1,3% interanual. Al tratarse de una revisión, el impacto en el BCE debería ser limitado, ya que la autoridad monetaria sigue teniendo el foco principalmente en la inflación más que en el crecimiento puntual.
El plato fuerte llega con el IPC de EE. UU.. Las previsiones apuntan a una tasa interanual del 2,5% (frente al 2,7% previo) y un avance mensual del 0,3%. En el caso del IPC subyacente, se espera también un 2,5% interanual y un 0,3% mensual.
La Reserva Federal considera que el mercado laboral, con salarios creciendo menos y una productividad mayor, no está generando presiones inflacionistas adicionales. Por eso, si la inflación sigue moderándose, el banco central podría justificar recortes de tipos sin necesidad de un deterioro claro del empleo.
Un dato en línea o ligeramente inferior a lo previsto probablemente mantendría el escenario actual de mercado, donde ya se descuentan dos recortes de tipos. En ese caso, podríamos ver un sesgo algo más dovish, con apoyo a la renta variable.
En cambio, si el informe sorprende al alza tras el sólido dato de empleo publicado esta semana, la reacción podría ser más agresiva: repunte del dólar, presión sobre metales preciosos y cierta corrección en bolsa a corto plazo.
Además, intervendrá Pill, miembro del Banco de Inglaterra, a las 12:00 GMT (07:00 ET). Su perfil es considerado más bien restrictivo, por lo que cualquier matiz en su discurso será seguido de cerca por el mercado de divisas y de deuda británica.