Dólar estadounidense: factores de la reciente fortaleza
El índice del dólar estadounidense ICE (DXY) llegó a marcar un máximo intradía cerca de 98,07 antes de retroceder hacia la zona de 97,9, niveles no vistos desde el 22 de enero. Este rebote llega después de un año complicado para el billete verde, con dudas sobre una posible “recesión estructural” del dólar.
En los últimos meses, la moneda se había visto presionada por el interés en activos alternativos, los esfuerzos para sostener al yen y una narrativa de “vender Estados Unidos” alimentada por la preocupación por la deuda y las políticas comerciales de la administración Trump.
Para Tom Nakamura (AGF Investments), “es difícil identificar una sola causa”: la subida responde a múltiples factores, algo habitual fuera de crisis claras.
Nakamura subraya además que la visión negativa sobre el dólar estaba muy extendida: posiciones infraponderadas y cortas en la divisa amplifican cualquier movimiento al alza cuando cambian las expectativas.
El dólar es solo una cara de cada operación en el mercado de divisas. En los últimos días, el euro se ha debilitado por datos económicos peores de lo esperado en la eurozona y por informaciones sobre una posible salida anticipada de Christine Lagarde del BCE.
Esa combinación de riesgo geopolítico, preocupación por las bolsas y dudas sobre Europa ha favorecido una reducción general de riesgo y, con ello, un “efecto halo” sobre el dólar.
Aun así, no se trata de un típico episodio de “risk-off extremo”: ni el oro ni los bonos del Tesoro han marcado repuntes masivos, y yen y franco suizo no se han apreciado de forma agresiva frente al dólar. Las bolsas estadounidenses cayeron, pero de forma moderada.
Para el estratega Marc Chandler (Bannockburn Capital Markets), la reciente fortaleza del dólar responde en buena parte a factores técnicos y a un “tira y afloja” en el posicionamiento, con los riesgos geopolíticos actuando como telón de fondo, más que como único motor.