La jornada de divisas ha comenzado con cierto pulso a favor del dólar estadounidense, que intentó recuperar parte del terreno perdido frente al yen en los primeros compases del martes. Sin embargo, el movimiento ha durado poco. La presión vendedora sobre el billete verde ha reaparecido con fuerza y el yen japonés ha retomado su senda alcista, llevando el cruce USD/JPY por debajo del nivel de 140, zona que coincide con los mejores registros de la divisa nipona en más de dos meses.
Desde el viernes, el yen se ha movido de forma mucho más brusca de lo habitual. Detrás de este giro se sitúan las crecientes especulaciones del mercado sobre una posible intervención coordinada entre Washington y Tokio para apoyar a la moneda japonesa. El solo hecho de que se contemple esta opción está provocando que muchos operadores decidan reducir posiciones largas en dólar frente al yen, por miedo a quedar atrapados en un movimiento repentino.
El movimiento del yen se enmarca en un contexto más amplio de debilidad global del dólar. Los inversores se muestran cada vez más cautelosos a la hora de mantener exposición a la divisa estadounidense, no por un deterioro inmediato de la economía —que sigue mostrando un crecimiento sólido—, sino por el aumento de la incertidumbre política y de política económica asociada a la Administración Trump.
En este entorno, otras divisas desarrolladas están aprovechando para ganar cuota frente al billete verde. El euro se cambia alrededor de 1,19 dólares, niveles que suponen su cota más alta frente al dólar en aproximadamente cuatro años y medio. Por su parte, la libra esterlina ronda los 1,37 dólares, su zona más elevada desde el pasado mes de julio.
Los estrategas de Barclays resumen la situación de forma clara: “El aumento de las primas de riesgo del USD impulsa la debilidad del dólar a pesar de un crecimiento económico fuerte”. Es decir, el relato gira menos en torno a los fundamentales y más en torno a los riesgos percibidos: incertidumbre sobre el rumbo de la política económica, tensiones comerciales y la posibilidad de medidas de intervención en el mercado de divisas.
En este sentido, la hipótesis de una intervención conjunta en el cruce USD/JPY para apoyar al yen se interpreta como un factor adicional que debilita al dólar. Aunque todavía no se haya confirmado ninguna acción concreta, la mera expectativa de que autoridades de EE. UU. y Japón puedan actuar de forma coordinada refuerza la idea de que mantener posiciones largas en dólar ofrece ahora un binomio rentabilidad-riesgo menos atractivo.