El cruce dólar/yen vuelve al centro de atención antes de la publicación del dato de inflación PCE en Estados Unidos. Según Jamie Chisholm, el dólar se ha fortalecido con claridad en las últimas sesiones, apoyado por el tono más restrictivo de la Reserva Federal y por unos datos de empleo mejores de lo esperado.
La combinación de inflación persistente, mercado laboral resistente y mayor probabilidad de subidas de tipos ha impulsado al billete verde frente a las principales divisas. Pero el foco principal está ahora en el USD/JPY, que cotiza a escasa distancia de los 162 yenes por dólar.
La última vez que el dólar cotizó por encima de 162 yenes fue en 1986. Por eso, una ruptura clara de esa zona tendría una fuerte carga simbólica y técnica. No sería solo un nuevo tramo de fortaleza del dólar, sino una señal de presión extrema sobre la divisa japonesa.
El detonante inmediato puede ser el dato de PCE. Si la inflación supera las previsiones, el mercado podría aumentar aún más sus apuestas por una subida de tipos de la Fed en los próximos meses. Eso elevaría los rendimientos estadounidenses, reforzaría al dólar y presionaría de nuevo al yen.
El problema para Tokio es que una ruptura al alza del dólar/yen podría obligar a las autoridades japonesas a actuar. Los analistas consideran que un PCE más fuerte de lo esperado podría llevar al cruce a superar los 162, aumentando el riesgo de una nueva intervención para sostener al yen.
Japón ya ha mostrado en otras ocasiones su incomodidad ante movimientos rápidos y desordenados de su divisa. El objetivo de una intervención no suele ser defender un nivel exacto, sino frenar una depreciación demasiado brusca que encarezca importaciones y alimente tensiones inflacionistas internas.
El movimiento también refleja la diferencia entre Estados Unidos y Japón. Mientras la Fed vuelve a inclinarse hacia un sesgo más restrictivo, el yen sigue penalizado por el diferencial de tipos y por la percepción de que el Banco de Japón tiene menos margen para endurecer su política al mismo ritmo.
Por eso el PCE puede ser decisivo. Una lectura suave aliviaría la presión sobre el dólar y reduciría el riesgo de intervención. Una lectura fuerte, en cambio, puede acelerar el movimiento y convertir la zona de 162 yenes en el siguiente gran punto de tensión para el mercado de divisas.