El dólar estadounidense vuelve a ganar atractivo entre los inversores. Según Julius Baer, el USD ha recuperado apoyo gracias a una combinación de factores: una Reserva Federal todavía restrictiva, diferenciales de tipos más favorables y fuertes entradas de capital hacia activos estadounidenses impulsadas por el auge de la inteligencia artificial.
David A. Meier, economista de Julius Baer, señala que estos elementos justifican una revisión al alza de las previsiones para el dólar. La entidad pasa ahora a contemplar una mayor solidez de la divisa estadounidense en el corto plazo y una debilidad estructural menos pronunciada a largo plazo.
No obstante, Julius Baer evita adoptar una posición abiertamente alcista sobre el dólar. El motivo es que el mercado todavía podría tener que ajustar sus expectativas en torno a la próxima subida de tipos de la Fed, lo que limita el margen para una lectura excesivamente optimista.
Uno de los principales apoyos para el USD procede de la política monetaria. El último dot plot de la Reserva Federal mantiene un sesgo restrictivo, mientras que las señales procedentes del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, apuntan a que no se opondrá a una política monetaria dura.
Ese contexto ha ampliado los diferenciales de tipos a favor de Estados Unidos. En un mercado de divisas, donde el rendimiento relativo sigue siendo clave, esta ventaja de tipos refuerza el atractivo del dólar frente a otras monedas desarrolladas.
A ello se suma el efecto de la inteligencia artificial. El auge de la IA mantiene el interés por los activos estadounidenses, especialmente renta variable tecnológica, semiconductores, infraestructuras digitales y compañías vinculadas al ciclo de inversión en centros de datos.
El dólar se beneficia de una doble corriente: tipos más atractivos y flujos de capital hacia el liderazgo estadounidense en inteligencia artificial.
Julius Baer también destaca una mejora estructural en la balanza exterior de Estados Unidos. El déficit por cuenta corriente se ha reducido gracias al aumento de las exportaciones energéticas y a una menor demanda de importaciones, en un contexto de consumo interno más moderado.
Esto implica que la economía estadounidense necesita menos entradas de capital para compensar las salidas de dólares. Desde el punto de vista cambiario, este factor reduce una de las presiones tradicionales sobre la divisa estadounidense.
Por tanto, la revisión de Julius Baer no se apoya únicamente en la Fed o en los flujos hacia tecnología. También responde a una menor vulnerabilidad externa del dólar frente a meses anteriores.
La visión sobre el yen es más negativa. Julius Baer ha rebajado sus previsiones para la divisa japonesa pese a las subidas de tipos del Banco de Japón y a las intervenciones de las autoridades para frenar la depreciación.
El problema central sigue siendo el fuerte diferencial de tipos frente a otras divisas. El yen continúa ganando popularidad como moneda de financiación para estrategias de carry trade, donde los inversores se endeudan en divisas de bajo rendimiento para invertir en activos o monedas con mayor rentabilidad.
Las autoridades japonesas han cambiado su estrategia de intervención. En lugar de anunciar abiertamente sus actuaciones, buscan ahora contener al mercado mediante el riesgo de intervenciones sorpresa. Sin embargo, Julius Baer duda de que esta táctica pueda tener éxito duradero mientras persista la desventaja de tipos del yen.
En Reino Unido, la crisis de liderazgo culminó con la salida del primer ministro Keir Starmer. Sin embargo, la llegada de Andy Burnham como sucesor sin oposición ha contenido la incertidumbre política más de lo previsto.
Este menor ruido político ha apoyado a la libra esterlina, incluso en un contexto en el que siguen presentes las dudas fiscales. Julius Baer ha respondido elevando modestamente su previsión a corto plazo para la libra.
La divisa británica no queda exenta de riesgos, pero la ausencia de una crisis política prolongada ha permitido que el mercado se centre de nuevo en los diferenciales de tipos y en la evolución macroeconómica.
El franco suizo podría atravesar unos meses más débiles, según Julius Baer. La reducción de los riesgos geopolíticos disminuye la demanda de activos refugio, lo que vuelve a poner en primer plano la desventaja de tipos de la divisa helvética.
En un entorno menos dominado por el riesgo geopolítico, el bajo rendimiento relativo del CHF puede pesar más sobre su cotización. Esto limita su atractivo frente a divisas con mayor carry y mejores perspectivas de rentabilidad.
La desescalada en el estrecho de Ormuz también genera cierta presión sobre las divisas vinculadas a materias primas, aunque Julius Baer considera que la historia de carry sigue siendo favorable para el dólar australiano y la corona noruega.
La conclusión de Julius Baer es clara: el dólar ha recuperado fuerza porque vuelve a combinar tres apoyos relevantes —Fed restrictiva, liderazgo tecnológico estadounidense y mejora de la posición externa—. Esta combinación justifica una visión más constructiva a corto plazo.
Sin embargo, la entidad no da por cerrado el debate estructural sobre el USD. A largo plazo, la divisa estadounidense todavía podría enfrentarse a presiones si el ciclo de tipos cambia o si los flujos hacia activos de IA pierden intensidad.
En el resto de divisas, el yen sigue siendo la moneda más vulnerable por su papel como financiación del carry trade, la libra muestra más resistencia de la esperada y el franco suizo podría perder atractivo si los riesgos geopolíticos continúan remitiendo.