El dólar intenta estabilizarse tras las caídas recientes, recuperando terreno frente a las principales divisas en un entorno todavía dominado por la incertidumbre geopolítica. La combinación de tipos al alza en EE.UU. y un petróleo estabilizado en torno a los 110 dólares está ofreciendo cierto soporte a la divisa estadounidense.
Sin embargo, el contexto sigue siendo frágil. Los futuros del S&P 500 vuelven a terreno negativo y el mercado mantiene una elevada sensibilidad a cualquier titular relacionado con Oriente Medio de cara al fin de semana.
El par USD/JPY sube con fuerza hasta la zona de 158,80, acercándose a la media móvil de 200 horas, que actúa como nivel técnico clave en el muy corto plazo.
La reacción en este punto será determinante: una ruptura al alza devolvería cierto control a los compradores, mientras que un rechazo podría reactivar la presión bajista vista en la sesión anterior.
Nivel clave: la media de 200 horas define el sesgo inmediato.
El EUR/USD corrige hasta 1,1540 tras el intento fallido de consolidar por encima de 1,1600. Ayer logró superar la media de 200 horas, pero el movimiento no ha tenido continuidad.
Ahora el mercado vuelve a mirar ese mismo nivel, situado en torno a 1,1530, que actuará como soporte clave. Su pérdida reforzaría la idea de agotamiento del rebote.
Situación técnica: ruptura sin continuidad, riesgo de reversión.
Tras el paso de los bancos centrales, el foco vuelve completamente a la geopolítica. El comportamiento del petróleo y la evolución del conflicto en Oriente Medio marcarán la dirección de los mercados en el corto plazo.
La estabilidad del Brent en torno a 110 dólares está permitiendo cierto respiro, pero la falta de visibilidad sigue siendo elevada. Cada titular puede provocar movimientos bruscos en divisas, renta variable y bonos.
Nosotros creemos que el mercado está en modo “evento”, no en modo “tendencia”. El dólar puede rebotar puntualmente, pero su dirección real dependerá del petróleo y de la evolución del conflicto.
A corto plazo, los niveles técnicos mandan, pero el verdadero driver sigue siendo geopolítico. Esto implica trading más táctico, menor visibilidad y mayor volatilidad en todos los activos.