La primera mitad de 2026 ha vuelto a poner de manifiesto el peso dominante de Estados Unidos en los mercados globales. Según Muzinich & Co., el llamado excepcionalismo estadounidense sigue apoyándose en cuatro pilares estructurales: la solidez de sus instituciones, su ventaja geográfica y de recursos naturales, el papel central del dólar como moneda de reserva mundial y una capacidad emprendedora difícil de replicar.
La gestora subraya que el dólar cerró junio con una apreciación generalizada frente a las divisas del G10 y de los mercados emergentes, confirmando que, pese a las recurrentes dudas sobre su hegemonía, siguen sin existir alternativas creíbles. La profundidad y liquidez de los mercados de capitales estadounidenses continúan siendo un elemento diferencial clave.
Otro factor central es el liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial. Muzinich destaca que la inversión privada en IA alcanzó en 2025 unos 285.000 millones de dólares, más de 23 veces el volumen invertido por sus competidores más cercanos. Esta ola de inversión está sosteniendo el crecimiento económico, junto con un consumo privado resistente y un mercado laboral todavía sólido.
En el plano macroeconómico, la gestora considera que el foco del mercado se ha desplazado. A comienzos de año, la principal cuestión era cuánto tendrían que relajar su política monetaria los bancos centrales. Ahora, el debate se centra en el riesgo de errores de política monetaria y en qué autoridad monetaria es más vulnerable a cometerlos.
En este sentido, Muzinich cree que el Banco Central Europeo podría tener más margen que la Reserva Federal para apoyar el crecimiento económico. La inflación en Europa muestra señales de moderación, ayudada por la caída del petróleo y unos datos de precios más benignos. En cambio, en Estados Unidos las presiones inflacionistas son más amplias y responden a varios factores: una demanda interna sólida, el traslado de costes derivados de los aranceles, restricciones en las cadenas de suministro y escasez de componentes vinculados a la inteligencia artificial.
La conclusión de la gestora es que el segundo semestre estará marcado por la divergencia entre bancos centrales. Mientras Europa podría priorizar el crecimiento si la inflación sigue cediendo, la Fed se enfrenta a un equilibrio más complejo: mantener ancladas las expectativas de inflación sin frenar en exceso una economía que continúa sorprendiendo al alza.
En este contexto, el dólar, la deuda pública estadounidense y el liderazgo tecnológico de Estados Unidos seguirán siendo variables determinantes para los mercados globales durante la segunda mitad del año.