Infectólogo cree que sería un "hito" tener vacuna para febrero aunque prevé un plazo más corto de lo habitual

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Capitalbolsa | 21 may, 2020 20:11 - Actualizado: 09:51
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El infectólogo del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario Ramón y Cajal José Antonio Pérez Molina cree que tener una vacuna contra el coronavirus para enero o febrero de 2021, como algunos expertos apuntan, sería "un auténtico hito en el desarrollo de las vacunas".

"Sería la primera vez que esto ocurre", ha dicho el investigador en referencia a un tiempo tan breve. Aunque se ha mostrado "optimista" en cuanto a que los plazos para esta vacuna van a ser "mucho más cortos de lo que son habitualmente", "no lo van a ser tanto como nos gustaría".

Así lo ha señalado Pérez Molina este miércoles durante su participación junto a Mercè Boada, fundadora y directora médica de Fundació ACE, en el Encuentro Digital 'La investigación biomédica en la era post-COVID. El presente y el futuro de los nuevos ensayos clínicos', organizado por Roche Farma y Europa Press.

El doctor se ha mostrado "optimista" con la posibilidad de encontrar una solución a la enfermedad, más por el desarrollo de una vacuna que con antivirales de la eficacia que se necesitan ya que estos, ha explicado, son muy difíciles de desarrollar. En ese sentido, ha previsto que no podrán desarrollarse antivirales a corto plazo: "Para poder tratar esta epidemia seguro que no y ya veremos si la epidemia se mantiene lo suficiente como para que se puedan desarrollar".

En cambio, sí se está trabajando "mucho" en una vacuna y los resultados permiten ser "más optimista que con otras", ha dicho el infectólogo que, no obstante, se ha mostrado prudente y ha advertido de que la investigación "es un campo de minas" en el que se van atravesando fases pero puede llegar el momento en el que "efecto adverso grave" sea como "pisar una mina" y suponga perder "muchos meses de investigación y mucho dinero".

LAS POSIBILIDADES DEL COVID

Por otro lado, Mercè Boada ha reflexionado sobre cómo la pandemia del Covid-19 ha cambiado todas las investigaciones clínicas, en su caso, la del Alzheimer. Pese a que el impacto a corto plazo es evidente, por ejemplo en la falta de disponibilidad de becas, destinadas ahora a temas más prioritarios, a largo plazo "ofrecerá muchísimas más oportunidades" para la investigación, el tratamiento a diario o la clínica práctica.

"Me va a ofrecer la posibilidad de introducir nueva tecnología, de cambiar patrones de comportamiento, etc.", ha defendido la investigadora abogando por "rentabilizar positivamente y poner en valor el nuevo contexto. "El Covid ha sido el gran tractor para que las cosas cambien en el mundo de la medicina", ha resumido.

CIERTA "PEREZA" CON LA TELEMEDICINA

Preguntados por si la telemedicina se mantendrá una vez pasada la pandemia, Pérez Molina considera que esta situación "va a dar un empujón" a una opción que ya estaba sobre la mesa y que no se había puesto plenamente en marcha por "cierta pereza". "Los gestores remolones, que tienen muchas cosas en la cabeza, van a ver que es una prioridad porque es la realidad del día a día", ha subrayado.

Además, para el infectólogo del Ramón y Cajal, esta es "la típica situación en la que una crisis hace que algo que está latente acabe cristalizando" aunque no ha descartado que la "pereza" pueda regresar cuando los momentos más críticos de la epidemia pasen. Así, tras advertir de que "cada epidemia ha cambiado la forma de trabajar" y ha traído nuevos métodos y precauciones, ha asumido que es "tarea" de médicos e investigadores hacer ver a los gestores esta necesidad.

Ambos han coincidido en señalar que la telemedicina no pasa solo por llamar al paciente sino que hay que registrar su historia, la prescripción de medicamentos y la participación del paciente, entre otras cosas, pero que existe la tecnología necesaria para hacerlo, y Boada ha incidido en que "servirá para reducir el coste social en el ensayo clínico con un beneficio claro para el paciente".

Preguntados por el uso de las TICs, Pérez Molina ha señalado que complementarán "mucho" la investigación médica pero que "no van a sustituir el papel del ensayo clínico". "Podemos tener mucha información de los pacientes y una medicina más individualizada pero para saber si un medicamento funciona o no, el experimento vamos a tener que seguir haciéndolo", ha explicado.

europa press

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