Bitcoin llegó a brillar con fuerza durante buena parte de 2025, pero el impulso no fue suficiente para sostener el rally hasta final de año. Como explica Liz Napolitano en su análisis, la criptomoneda ha terminado cediendo buena parte de las ganancias acumuladas y se encamina a cerrar el ejercicio en terreno negativo, algo que ha devuelto la cautela a muchos inversores.
En los últimos compases del año, el activo cotiza en torno a los 88.000 dólares, lo que supone una caída aproximada del 6% en el conjunto de 2025 y un descenso cercano al 30% desde los máximos históricos alcanzados a comienzos de octubre, cuando llegó a rozar los 126.000 dólares.
El giro del mercado se produjo tras una oleada de liquidaciones de posiciones muy apalancadas en el ecosistema cripto durante el otoño, un episodio que dañó seriamente la confianza. A esto se sumó un entorno macro más incierto, con tensiones comerciales y amenazas intermitentes de nuevos aranceles desde Estados Unidos, factores que aceleraron la salida de capital de los activos más volátiles.
El mensaje de fondo es claro: cuando el mercado se apoya demasiado en apalancamiento, cualquier sobresalto macro actúa como detonante de correcciones abruptas.
A pesar del cierre decepcionante de 2025, varios analistas creen que el escenario puede mejorar sensiblemente en 2026. Según recoge el artículo, Citi Research identifica como catalizadores clave el crecimiento de los ETF de criptomonedas, que facilitarían el acceso de inversores institucionales, y un entorno regulatorio más favorable para el sector.
En su escenario central, Citi maneja un precio objetivo para bitcoin de 143.000 dólares a 12 meses, con un escenario optimista que eleva el potencial hasta los 189.000 dólares y uno más negativo que situaría el suelo en torno a los 78.000 dólares. El supuesto clave detrás de estas previsiones es que continúe la adopción y entren flujos relevantes hacia los ETF.
Otro indicador que siguen de cerca los analistas es la relación entre el valor de empresa de MicroStrategy —principal tenedor corporativo de bitcoin— y sus tenencias de la criptomoneda. Según destaca JPMorgan, mientras este ratio se mantenga por encima de 1 y la compañía no se vea forzada a vender bitcoins, el mercado puede interpretar que lo peor del ajuste ha quedado atrás.
En este sentido, se valora positivamente la creación de un fondo de reserva que cubriría hasta dos años de pagos financieros, reduciendo el riesgo de ventas forzadas de bitcoins en el corto plazo.
Si MicroStrategy aguanta, el mercado asume que la presión vendedora estructural sobre bitcoin es mucho menor.
No obstante, no todo el mundo comparte el optimismo. Algunos inversores recuerdan que el histórico ciclo de cuatro años de bitcoin, ligado a los eventos de “halving”, suele implicar fuertes caídas tras el ajuste de recompensas a los mineros. En ciclos anteriores, los descensos posteriores al halving han llegado a superar el 80%.
Frente a esta visión, voces como la de Jaime Leverton, consejera delegada de ReserveOne, sostienen que ese patrón podría estar agotándose. En su opinión, el respaldo político y regulatorio que podría llegar en Estados Unidos en 2026 cambiaría las reglas del juego y permitiría a bitcoin marcar nuevos máximos históricos, enterrando definitivamente el viejo ciclo.