El analista Manuel Villegas, de Julius Baer, advierte que el mercado cripto vuelve a quedar atrapado entre dos grandes fuerzas: la presión macroeconómica y la aversión al riesgo provocada por el desplome de la tecnología y la inteligencia artificial.
A pesar del deterioro reciente, el experto sostiene que los fundamentos de Bitcoin siguen firmes y que la corrección refleja factores externos más que debilidad estructural del ecosistema.
El mercado ha entrado en una fase de pesimismo generalizado. Bitcoin cayó con fuerza hasta los 80.000 dólares, mientras que altcoins como Ethereum y Solana acumulan retrocesos superiores al 20% en lo que va de año. Sin embargo, Villegas subraya que el origen real del problema es exógeno: macro débil, liquidez enrarecida y una ola de ventas en renta variable que arrastra desproporcionadamente a los activos digitales.
A pesar de la presión vendedora, el experto señala que los fundamentos de Bitcoin permanecen intactos. La narrativa de escasez —impulsada por el halving y por la absorción de oferta vía ETFs— continúa vigente. Incluso con salidas puntuales de los vehículos spot, la demanda estructural supera con claridad el ritmo de creación de nuevo suministro.
Uno de los factores de riesgo identificados por Julius Baer proviene de las llamadas Digital Asset Treasuries: compañías que se han apalancado significativamente para adquirir criptomonedas mediante deuda y ampliaciones de capital. Si estas empresas sufren tensiones para cumplir sus obligaciones en fiat, podrían verse obligadas a liquidar parte de sus reservas digitales, amplificando la volatilidad del mercado.
Villegas cuestiona también la proliferación de estructuras cerradas y fondos que no replican adecuadamente el valor liquidativo real, atrayendo a minoristas poco informados o fondos oportunistas. Pese a ello, insiste en que la presión actual no proviene del ecosistema cripto en sí, sino de una reacción en cadena derivada de:
El deterioro del sentimiento de mercado se ha reflejado con mayor crudeza en los proyectos alternativos. En palabras de Villegas, las altcoins siguen siendo "puro beta cripto", reaccionando con mayor sensibilidad a cualquier cambio en la percepción de riesgo. En un entorno dominado por expectativas de menores recortes de tipos y dudas sobre el crecimiento global, la presión vendedora se intensifica.
La lectura estratégica es clara: el mercado está reajustando expectativas de tipos y liquidez, y eso afecta a todos los activos de riesgo sin excepción. Bitcoin mantiene sus cimientos estructurales y la presión actual parece más táctica que fundamental. En este contexto, la clave será observar si las próximas semanas traen estabilidad macro suficiente como para que vuelvan los flujos hacia activos digitales.