Bitcoin ha vuelto a quedar bajo presión tras caer hasta los 59.100 dólares, su nivel más bajo desde octubre de 2024. Según Simon Peters, analista de mercados de eToro especializado en criptoactivos, la corrección responde a una combinación de factores técnicos, financieros y macroeconómicos.
La primera causa está en las salidas de capital de los ETF de bitcoin al contado, que han acumulado más de 4.700 millones de dólares en reembolsos desde mediados de mayo. Además, estos productos encadenaron recientemente 13 sesiones consecutivas de salidas, la racha más larga desde su lanzamiento.
El segundo factor relevante ha sido la liquidación de posiciones largas apalancadas en futuros perpetuos. Desde el 1 de junio se han cerrado posiciones por más de 2.000 millones de dólares, lo que refleja un fuerte proceso de reducción de riesgo dentro del mercado cripto.
Este tipo de movimientos suele amplificar las caídas: cuando el precio empieza a bajar, las posiciones apalancadas se ven forzadas a cerrarse, generando nuevas ventas y acelerando el descenso.
La caída de bitcoin no responde a un único motivo. Es una mezcla de salidas de dinero institucional, exceso de apalancamiento y un entorno macroeconómico menos favorable para los activos de riesgo.
El deterioro del sentimiento también tiene una clara lectura macroeconómica. Bitcoin sigue siendo muy sensible a las expectativas sobre tipos de interés, y el mercado empieza a valorar de nuevo la posibilidad de que la Reserva Federal suba tipos antes de final de año.
La preocupación por una inflación más persistente y por unos precios del petróleo elevados ha cambiado el tono de los inversores. Un dato de inflación superior a lo esperado en Estados Unidos podría reforzar esa narrativa y añadir más presión sobre bitcoin y el conjunto de los criptoactivos.
La semana ha sido negativa para el conjunto del mercado cripto, con bitcoin cayendo más del 13% y muchas altcoins sufriendo descensos todavía más intensos. Sin embargo, Worldcoin logró comportarse mejor que el mercado, con una subida semanal del 23%.
El interés de los inversores se explica por el cambio previsto en su tokenómica a finales de julio. La emisión diaria de tokens WLD se reducirá previsiblemente un 43%, desde 5,1 millones hasta 2,9 millones de tokens diarios. El mercado interpreta esta reducción como un posible alivio sobre el crecimiento futuro de la oferta.
La noticia más relevante para el fondo del sector llega desde la banca tradicional. Según The Wall Street Journal, un consorcio de grandes bancos estadounidenses prepara el lanzamiento de una red de depósitos tokenizados durante el primer semestre de 2027.
La red estaría operada por The Clearing House, compañía de pagos propiedad de grandes entidades como JP Morgan, Citibank, Bank of America y Wells Fargo. El objetivo es representar digitalmente depósitos bancarios comerciales sobre una infraestructura basada en blockchain, permitiendo pagos más rápidos y eficientes dentro del sistema financiero regulado.
La paradoja del momento es clara: mientras bitcoin sufre por salidas de capital y presión macroeconómica, la tecnología blockchain sigue ganando terreno dentro de la infraestructura financiera tradicional.
Conclusión: el corto plazo sigue siendo complicado para bitcoin por la presión de los ETF, el desapalancamiento y el riesgo de una Fed más dura. Sin embargo, el avance de los depósitos tokenizados muestra que la adopción institucional de blockchain continúa progresando, aunque cada vez más integrada dentro del sistema bancario regulado.