El precio de bitcoin se ha debilitado con fuerza en las últimas semanas, después de marcar máximos históricos por encima de los 126.000 dólares a comienzos de octubre. Tal como señala el artículo original firmado por Liz Napolitano, la criptomoneda ha llegado a corregir más de un 20% en el último mes y ronda zonas cercanas a los 90.000 dólares, lo que equivale a una caída de alrededor del 30% desde sus máximos recientes. La cuestión clave es si esta presión vendedora puede prolongarse hasta el cierre de 2025.
La corrección de bitcoin se produce en un entorno en el que los inversores están reduciendo exposición a activos de riesgo en general. El artículo de Liz Napolitano destaca que se han producido liquidaciones de posiciones altamente apalancadas en criptomonedas, mientras parte del capital rota hacia activos considerados más defensivos, como el oro, ante la combinación de mayor volatilidad, datos macroeconómicos mixtos y dudas sobre las valoraciones en el segmento de inteligencia artificial.
En paralelo, algunos tenedores de largo plazo estarían aprovechando la subida previa para realizar beneficios, apoyados en la narrativa —muy seguida pero discutida— de que el calendario de “halving” de bitcoin marca ciclos relativamente regulares de cuatro años. Este patrón psicológico alimenta la idea de fases de euforia y corrección ligadas al recorte programado de las recompensas de minado.
Según el analista Ed Engel, de Compass Point, citado en el mismo artículo, buena parte de la presión adicional vendría de los inversores que se incorporaron al mercado a través de los ETF de bitcoin, aprobados el año pasado en Estados Unidos. Muchos de estos inversores habrían tomado posiciones cuando el precio superaba la barrera de los 100.000 dólares, y ahora se enfrentan a pérdidas relevantes en muy poco tiempo.
La tesis de Engel es que, cuando los compradores tardíos se ven forzados a vender —bien por pánico, bien por límites de riesgo—, el mercado necesita un periodo de “traspaso de riqueza” hacia manos más estables antes de construir un suelo sólido. En otras palabras, los episodios de capitulación de quienes compraron tarde suelen marcar el final de los tramos bajistas más agresivos.
El propio analista señala que bitcoin ha rebotado desde una zona próxima a los 82.000 dólares, nivel que identifica como “True Market Mean”, es decir, el coste medio de los inversores en este ciclo. Este nivel coincide aproximadamente con el coste medio estimado de los tenedores de ETF de bitcoin, lo que convierte esa franja en una referencia técnica y psicológica importante para las próximas semanas.
En su análisis, Ed Engel apunta a varios indicadores que podrían sugerir que el ciclo bajista actual se acerca a su tramo final. Entre ellos, destaca un aumento claro en la acumulación neta por parte de los tenedores de largo plazo y la aparición de tipos de financiación negativos en los futuros perpetuos, lo que indicaría que las posiciones largas apalancadas han sido purgadas y que el mercado se inclina hacia una postura más defensiva.
El analista también recuerda que no espera un comportamiento tan débil como en otros mercados bajistas anteriores, pero insiste en que sería razonable ver más signos de capitulación de parte de los compradores de la zona de 100.000 dólares y un incremento del posicionamiento bajista en derivados antes de adoptar una visión claramente más positiva para 2026.
Desde nuestro punto de vista, el diagnóstico que recoge Liz Napolitano a través del análisis de Ed Engel encaja con un mercado que está digiriendo un exceso de optimismo. La combinación de apalancamiento elevado, nuevas manos débiles vía ETF y narrativa de IA en máximos hace plausible que la presión sobre bitcoin se mantenga hasta final de año, incluso aunque la estructura de largo plazo no se rompa.
Para el inversor en criptomonedas, creemos que el foco debería estar menos en adivinar el mínimo exacto y más en vigilar: zonas de coste medio relevantes (entorno 80.000–83.000 dólares), comportamiento de los ETF, y señales claras de que los tenedores de largo plazo vuelven a acumular. Hasta que ese patrón se consolide, tiene sentido actuar con prudencia táctica, evitando entrar con todo en las caídas y priorizando estrategias por tramos y control estricto del riesgo.