La criptomoneda más conocida del mercado, Bitcoin, ha vuelto a situarse por encima de los 90.000 dólares tras encadenar varios días de recuperación. La periodista Barbara Kollmeyer recoge el análisis de Jonathan Krinsky, estratega jefe de análisis técnico de BTIG, que considera que el activo puede estar saliendo de un “bache” estacional y que el camino de vuelta hacia los 100.000 dólares podría no estar demasiado lejos si se confirma el patrón histórico.
Según recuerda este estratega, los datos de comportamiento histórico de Bitcoin entre 2015 y 2024 muestran una pauta clara: la criptodivisa suele atravesar un periodo débil que tiende a tocar suelo en torno al 26 de noviembre, para después disfrutar de un viento de cola alcista hasta final de año. Con el precio superando de nuevo los 90.000 dólares y habiendo dejado atrás los mínimos recientes, el mercado empieza a anticipar que esa pauta pueda repetirse.
En los últimos días, mientras Wall Street permanecía cerrado por el festivo de Acción de Gracias, Bitcoin ha seguido cotizando de forma ininterrumpida y ha ido escalando desde la zona de 87.000 hasta superar los 91.000 dólares, acumulando una subida superior al 8% en la semana. El movimiento se produce además en paralelo a un rebote de los índices estadounidenses tras las últimas correcciones.
El mensaje de fondo del análisis técnico es sencillo: Bitcoin llega a la parte final del año en una fase históricamente más favorable, con un posicionamiento que ya ha purgado parte de los excesos anteriores y un entorno de sentimiento algo menos eufórico que en los máximos de octubre.
Krinsky subraya que, desde el punto de vista técnico, el activo aparece como “sobrevendido” tras las últimas caídas, pero dentro de una tendencia de fondo todavía positiva. La combinación de un soporte relevante en la zona de 80.000–85.000 dólares, la recuperación posterior por encima de 90.000 y la mejora del sentimiento abre, según él, la puerta a un nuevo ataque a los 100.000 dólares si la estacionalidad acompaña.
No obstante, también recuerda que la criptomoneda sigue un 27% por debajo de su máximo histórico marcado a comienzos de octubre, en el entorno de los 126.000 dólares. Esa distancia sirve como recordatorio de que el activo ha sufrido una corrección significativa ligada tanto al ajuste de la renta variable global como al descenso del apetito por activos percibidos como más arriesgados.
Una de las claves que señala el artículo es el cambio de tono en los flujos de inversión institucional. Distintos informes apuntan a salidas de grandes tenedores y traders profesionales, que han aprovechado el fuerte rally previo para recoger beneficios. A esto se suma la incertidumbre sobre el ritmo de recortes de tipos de la Reserva Federal, que ha pesado sobre los activos de riesgo en las últimas semanas.
Además, el comportamiento de Bitcoin se ha vuelto cada vez más correlacionado con las grandes compañías de crecimiento estadounidenses, de forma que las ventas en tecnológicas y otros segmentos “growth” tienden a amplificar la volatilidad en la criptodivisa. Para muchos inversores de bolsa, la dirección que tome Bitcoin se ha convertido en una referencia adicional de apetito o aversión al riesgo.
En este contexto, la tesis del estratega de BTIG es que, si la presión vendedora asociada al ajuste de carteras se agota y la Fed no sorprende con un giro más agresivo, el tramo final del año podría ofrecer una ventana de recuperación hacia la zona de 100.000 dólares, apoyada en factores técnicos y estacionales más que en nuevas noticias fundamentales.
Pese al tono constructivo del análisis, el propio comportamiento reciente de la criptomoneda sirve como aviso: en pocas semanas ha pasado de marcar máximos históricos a acumular una caída de doble dígito y, después, a rebotar con fuerza. El inversor sigue expuesto a un activo extremadamente volátil, muy sensible a cambios en el sentimiento y a movimientos bruscos en los mercados de renta variable y tipos de interés.
A corto plazo, una recaída de las bolsas, una revisión al alza de las expectativas de tipos de la Fed o un repunte de los flujos vendedores de grandes tenedores podría frenar la recuperación y devolver a Bitcoin a zonas de soporte inferiores. La propia estacionalidad, aun siendo una referencia útil, no ofrece garantías en un activo tan condicionado por episodios de “susto” y noticias inesperadas.
Reflexión de Capital Bolsa
Desde nuestra perspectiva, el escenario más razonable es pensar en una continuidad del rebote mientras se mantengan soportes clave y no haya sorpresas negativas desde la Fed o la renta variable. El atractivo táctico aumenta tras la corrección, pero creemos que tiene sentido escalar posiciones en vez de entrar de golpe, aprovechando la propia volatilidad de Bitcoin.
Aunque no existe un “precio objetivo consenso” tan estructurado como en una acción, muchas casas especializadas manejan para los próximos 12 meses rangos objetivos que giran en torno a los 110.000–130.000 dólares, con una recomendación media equivalente a sobreponderar dentro de una asignación a criptoactivos muy moderada. Nuestra conclusión es clara: el potencial sigue ahí, pero la disciplina en tamaño de posición y gestión del riesgo es tan importante como el propio análisis de la tendencia.