El mercado de criptoactivos atraviesa una fase claramente defensiva. Según el último análisis de Simon Peters, analista de mercados de eToro, el bitcoin ha caído a niveles no vistos desde abril de 2025, reflejando un deterioro acusado del apetito por el riesgo y un ajuste brusco de expectativas tanto a nivel macro como regulatorio.
La corrección ha sido especialmente intensa por la vía del apalancamiento. Entre el miércoles y el viernes se liquidaron posiciones largas en futuros perpetuos de bitcoin por valor de unos 1.500 millones de dólares, lo que aceleró la caída hasta la zona de los 74.500 dólares. Este tipo de movimientos suele producirse cuando el mercado llega excesivamente cargado y la liquidez se reduce de forma abrupta.
A este factor se sumó otro elemento muy relevante: los ETFs de bitcoin al contado registraron salidas netas de 1.490 millones de dólares en la última semana. El jueves fue especialmente negativo, con 817,8 millones de dólares saliendo en un solo día, el cuarto peor registro desde el lanzamiento de estos productos. El mensaje es claro: parte del capital institucional ha optado por reducir exposición ante un entorno más incierto.
El castigo ha sido aún mayor fuera del bitcoin. Las altcoins han sufrido una corrección más profunda, con una caída del 11% en la capitalización total del mercado cripto excluyendo al bitcoin, hasta situarse en torno a 1,02 billones de dólares. En fases de aversión al riesgo, el capital suele abandonar primero los activos más volátiles y menos líquidos, y este episodio no ha sido una excepción.
Dentro de un contexto claramente negativo, hubo movimientos puntuales al alza. Destaca el caso de $HYPE, el token nativo de Hyperliquid, que subió un 39% en la semana. El repunte se explica por el fuerte aumento de los volúmenes de negociación en materias primas y por su mecanismo deflacionario de recompra, que utiliza las comisiones de trading para retirar tokens de circulación, reforzando la dinámica de oferta y demanda.
En el plano macro, el mercado sigue digiriendo el nombramiento de Kevin Warsh como nuevo presidente de la Reserva Federal. Frente a otros candidatos, Warsh es percibido como claramente más restrictivo. Ha sido muy crítico con la expansión cuantitativa, a la que considera una herramienta distorsionadora que favorece a “Wall Street” frente a “Main Street”. Este perfil refuerza la percepción de un entorno monetario menos favorable para los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas.
A corto plazo, el foco estará también en los datos de empleo en Estados Unidos, especialmente las cifras de non-farm payrolls y la tasa de desempleo. Cualquier sorpresa relevante podría añadir nuevas dosis de volatilidad a un mercado ya muy tensionado.
En paralelo, la regulación vuelve a ocupar un papel central. La Comisión de Agricultura del Senado de EE. UU. aprobó su versión del proyecto de ley sobre la estructura del mercado cripto, que plantea que los criptoactivos considerados commodities digitales, como el bitcoin, queden bajo la supervisión de la Commodity Futures Trading Commission. Sin embargo, el avance legislativo está bloqueado por el desacuerdo sobre si los proveedores de servicios de activos digitales pueden ofrecer intereses sobre stablecoins.
La reunión entre la Casa Blanca y los principales actores del sector cripto y bancario será clave para intentar desbloquear este punto. A medio plazo, una mayor claridad regulatoria podría ser positiva para el sector, pero en el corto plazo el mercado sigue dominado por la cautela, la reducción de apalancamiento y una volatilidad elevada.