El mercado estadounidense todavía cotiza relativamente cerca de máximos históricos, pero el riesgo de una corrección más profunda empieza a ganar peso en los análisis de Wall Street. Según un informe de Goldman Sachs, el principal catalizador de ese escenario sería un periodo prolongado de precios elevados del petróleo, que podría frenar el crecimiento económico y poner presión sobre unas valoraciones bursátiles todavía exigentes.
Tal como recoge el análisis citado por Jamie Chisholm, el S&P 500 se encuentra aproximadamente un 5% por debajo de su máximo histórico. Sin embargo, si el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán prolonga las tensiones energéticas, el ajuste podría ser mayor.
El equipo de estrategas de Goldman liderado por Ben Snider plantea varios escenarios. En uno de crecimiento moderadamente afectado por el shock energético, el índice podría descender hasta 6.300 puntos, lo que implicaría una caída relevante pero todavía dentro de una corrección típica de mercado.
En un escenario más severo, comparable a los mayores shocks de suministro petrolero de las últimas décadas, el banco estima que el índice podría caer hasta 5.400 puntos. Esto supondría una caída cercana al 23% desde el último máximo del mercado, superando el umbral clásico del bear market.
Ante este entorno más incierto, Goldman Sachs ha ajustado sus recomendaciones sectoriales en renta variable estadounidense. El banco mantiene una preferencia por compañías con crecimiento estructural frente a aquellas más ligadas al ciclo económico.
En concreto, el banco sigue sobreponderando:
Y reduce su exposición a sectores vinculados al consumo de renta media o a la construcción no residencial, que podrían verse más afectados si el crecimiento económico se debilita.
Dentro del sector tecnológico, Goldman Sachs se muestra especialmente selectivo. El banco considera que la reciente subida de muchas compañías de software podría ser excesiva, aunque ve valor relativo en el segmento de ciberseguridad, cuya importancia aumenta en un entorno de tensiones geopolíticas.
Entre las grandes compañías del sector destacadas por el banco se encuentran:
Otro sector que Goldman considera atractivo es el de energía renovable, particularmente el solar. El banco estima que las empresas solares estadounidenses podrían registrar un crecimiento medio de ventas cercano al 10% en 2026, frente al 6% previsto para el conjunto del S&P 500.
El análisis de Goldman refleja un cambio importante en el tono de Wall Street. No se trata todavía de un escenario base de mercado bajista, pero sí de una advertencia clara: si el shock energético se prolonga, las valoraciones actuales podrían resultar demasiado optimistas.
En ese contexto, la estrategia parece clara: priorizar compañías con crecimiento estructural, balances sólidos y menor sensibilidad al ciclo. Sectores como salud, ciberseguridad o energías renovables podrían mantener mejor comportamiento relativo si el entorno macro se vuelve más complicado.